lunes, 4 de septiembre de 2017

Superman: Hijo Rojo

A pesar del riesgo de encontrarte idas de olla muy importantes y desfases variados, soy amigo de las versiones alteradas y "what if...?", sobre todo si tratamos con personajes clásicos ya muy trillados. "Superman: Hijo Rojo" nos ofrece un planteamiento distinto del hijo de Krypton. ¿Y si en vez de Nebraska, hubiera caído en Ucrania durante el dominio de la Unión Sovietica?


La historia de este cómics nos sitúa en plena guerra fría entre Estados Unidos y URSS. La repentina aparición de un superhombre capaz de volar, invulnerable a las balas y con increíbles poderes en Rusia, totalmente comprometido con el ideal comunista, desequilibra la balanza a favor de los rojos. El otro bando no tarda en recurrir a su más brillante científico, Lex Luthor, para idear la manera de contrarrestar la amenaza comunista.


Durante casi 40 años la rivalidad entre el superhombre y el científico arrastrará el destino de la humanidad en un curso totalmente distinto al que conocemos hoy en día. Intercalando varios personajes clásicos compañeros de Superman, como Wonder Woman, Louis Lane, Linterna Verde o Batman, así como muchos de sus villanos como Bizarro o Brainiac, la historia nos narra como Superman construye una utopía que abarcará todo el planeta y que, en última instancia, desmontará todo lo que suponíamos saber sobre el superheroe.

Sí, es Batman. Y Sí, yo tambien pienso que el gorro es ridículo...
Como os comento, soy amigo de los "What if...", a pesar de las desagradables sorpresas que me he podido llevar en ocasiones, y en este caso es un experimento muy interesante y curioso. La narración no entra en valoraciones políticas sobre lo malo que es el comunismo frente a las bondades del capitalismo americano, lo cual es de agradecer. Que respeten el idealismo bienintencionado de Superman también ayuda, pues encontrarse con una versión maligna o distorsionada hubiera echado por tierra la historia, con un Superman que no es Superman (algo parecido a lo que pasó con el Batman de All Stars, que no era Batman). Mark Millar llena las hojas de referencias a personajes, líneas temporales alternativas y conceptos e ideas que atrapan en una lectura sin necesidad de llegar a extremos efectivistas como en "Kick-Ass".

Me encanta como mezcla la imagen de cómic con la estética propagandística soviética.
En cuanto al dibujo, realizado por Dave Johnson, tengo que decir que me pareció un gran acierto y muy apropiado. Con un trazo limpio y una estética clásica, en ocasiones recuerda a las imágenes propagandísticas de antigua Unión Sovietica, muy apropiado para la narración que tenemos entre manos. Simple pero efectivo, no entorpece la historia, aunque yo soy de los que opina que el sombrero de Batman es un tanto ridículo.

En definitiva, un cómic que curiosamente está infravalorado (quizá por miedo a una carga política, que en realidad, es muy ligera), que para los amantes de las ucronías y realidades alternativas les resultará muy apetecible, tanto más cuando escapa de una historia superheróica al uso.