lunes, 10 de julio de 2017

Gru 3

Sabemos que estirar una saga demasiado, incluyendo spin-off y secuelas, suele hacer que se resienta y decaiga. ¿Que tal llevan Gru y sus minions el convertirse en una franquicia y estrenar su cuarta película? Vamos a verlo...

Balthazar Bratt, que en los años 80 fue un actor niño prodigioso protagonista de una exitosa serie televisiva en la que interpretaba a un niño-villano, perdió popularidad al crecer y convertirse en adolescente. La cancelación de su serie hizo que pasara de ser un villano en la ficción a uno en la vida real. Gru, en su nueva condición de miembro de la liga antivillanos, le sigue los pasos aunque siempre se le escapa. El cambio en la dirección de la liga provoca que tras perder la pista una vez más a Bratt, Gru y Lucy sean despedidos. Para enredar más las cosas, los minions quieren volver a ser villanos, Lucy no se adapta bien a su nuevo papel de madre y Gru descubre que tiene un hermano gemelo. Ah! y Agnes quiere encontrar desesperadamente un unicornio.

Igualitos. Bueno, casi.
La película sigue la línea de sus predecesoras, y aunque no tiene la frescura de la primera entrega o del spin-off de los minions, tiene muchos momentos humorísticos y las vueltas que le dan a los personajes para que no caigan en el estancamiento son bien recibidas. Gran parte de su gracia reside en la tendencia retro del villano, totalmente ochentero, que presentará muchos guiños de la época que solo conocerán los padres, lo cual nos permite a los mayores conectar mejor con la película (aunque estoy seguro de que mi hijo de 6 años no ha pillado la mayor parte de las gracias).

Solo podría ser más ochentero viviendo en los ochenta...
La película peca de querer abrir muchos frentes y no acabar de centrarse en ninguno, por lo que muchas tramas son superficiales y sobrantes. A ver, sí, es una película infantil y no vamos a pedirle profundidad, pero la parte de Lucy como madre se reduce a dos escenas, la parte del hermano gemelo se ve bastante forzada, tanto en el doblaje como la introducción de la trama, y está abiertamente orientada a dejar un final abierto a futuras secuelas, la marcha y regreso de los minions se salva por la gracia que tienen los bichos "per se"... pero hay que reconocer que el villano y sus gadgets son totalmente memorables.

Ella sola se basta para añadirle toda la dulzura que necesita la película.
(El resto de las niñas... ya tal)
Aunque es una película muy entretenida y que saca partido a sus 90 minutos de duración, queda un poco por debajo de sus predecesoras. Está bien ligada, no pierde el ritmo, es divertida (con guiños exclusivos para los adultos que crecimos en los 80), es de fácil digestión... pero en comparación con las otras se queda un poco por debajo. Aún así, aisladamente funciona perfectamente y nos hará pasar un buen rato.