lunes, 6 de marzo de 2017

Casablanca

Posiblemente, Casablanca sea una de las películas clásicas más icónicas, el referente del cine clásico. Rodeada de curiosidades, con actores sobradamente solventes en la cumbre de su carrera y una atractiva historia, tanto sus fotogramas más característicos, su música y sus diálogos se han marcado en la memoria colectiva.



Durante la 2ª Guerra Mundial, Rick regenta un local en Casablanca, Marruecos. Un tipo duro, con una actitud cínica, que en el fondo esconde a un idealista con corazón de oro que huye de sus propias derrotas y perdidas. Quiere la casualidad, o el destino, que su gran amor Ilsa, a quien perdió en París, reaparezca en la puerta de su local, acompañada de su actual marido Victor Lazlo, un líder de la resistencia europea que debe escapar de los nazis. Rick debe debatirse entre su neutralidad, recuperar el amor de su vida y ayudar a Lazlo a escapar.

La película se desarrolla manteniendo una tensión perpetua por el destino y las decisiones que tomarán sus protagonistas. ¿Será Rick fiel a sus ideales y ayudará a salvar a Lazlo? ¿Mantendrá su fachada de tío duro neutral y le dejará en manos de los nazis? ¿Ilsa volverá con él o será fiel a su marido? ¿Y el capitán Renault, a cuantos bandos juega? A través de ingeniosos diálogos y con intensas y emotivas escenas, los personajes se van abriendo descubriendo que cada uno encierra más de lo que aparenta, y todos comparten las mismas dudas que el espectador. Lo cual no es de extrañar: gran parte del guión, sobre todo el final, se escribía sobre la marcha para rodarlo al día siguiente. Las dudas sobre el destino de los personajes son fieles, ya que ni los actores sabían como terminarían sus papeles. Curiosamente, esta cualidad, en vez de hacer flojear el guión y dotarle de poco peso, tiene el efecto contrario, lo hace más real y las actuaciones, más verídicas.

Bogart demostrando que también vale para papeles sentimentales
Bogart consigue con Casablanca demostrar que es un actor por derecho propio y dejar de estar encasillado en la imagen de matón gangster mal encarado. Bergman, por su parte, consigue un emotivo papel que será el más recordado de su carrera. La química con Bogart tenía una mágia especial en la película (aunque fuera de ella las relaciones eran más "tensas" y los proyectaría a ambos al estrellazgo. Paul Henreid interpreta correctamente a Lazlo, aunque su papel y relevancia queda en segundo plano eclipsado por Bogart (al que consideraba un actor mediocre) y Bergman (a la que pensaba que era una diva venida a más).


El resto del reparto y equipo de la película sorprende por la diversidad de nacionalidades y las relaciones de los actores con sus personajes. Muchos tuvieron que huir de Europa ante el avance de la Alemania nazi, combatieron en la guerra o eran judíos perseguidos. Ingreid Bergman de origen suizo, Henreid austriaco, Claude Rains (el capitán Renault) sirvió en la primera Guerra Mundial y curiosamente llegó a capitán, Peter Lore era judío austrohungaron que huyó de Alemania en 1933, Conrad Veidt se casó con una mujer judia antes de huir de Alemania...

La película está llena de anécdotas sobre su producción, como los decorados del bar de Rick, que se desarrollan en tres zonas inconexas que impiden hacerse una idea de la disposición exacta del café, el montaje de con maquetas en exteriores y actores enanos para dar la sensación de lejanía y profundidad donde no la hay, el cuidado con el que se trató la fotografía de Bergman, la frase "Tócala otra vez, Sam", que realmente no se pronuncia en la película...

Capitulo especial en las anécdotas son las sufridas por la censura en España. Parte del historial de Rick se cambia, para no mencionar que lucho en el bando republicano en la guerra civil española. Rick e Ilsa no eran amantes, algo totalmente inaceptable en la moral de aquella época, y se les menciona como hermanos, desmontando gran parte del argumento.



Ocho candidaturas a los Oscars (incluyendo Mejor Actor para Bogart, Mejor Actor de Reparto para Claude Rains y Mejor Banda Sonora para Max Steiner) de los que ganaría tres, el de Mejor Película, Mejor Director (Michael Curtiz) y Mejor Guión Adaptado, harían que Casablanca pasará a la historia del cine como una de las películas más representativas y recordadas del séptimo arte. votar