lunes, 6 de febrero de 2017

Cantando bajo la Lluvia

Si existe un musical clásico con escenas memorables, posiblemente sea Cantando bajo la Lluvia. Si bien reconozco que como película tiene alguna carencia, merece un puesto especial entre los musicales, y está llena de grandes momentos. Uno de los pocos musicales que no me importa revisitar de vez en cuando.

En los años 30, el glamour del cine en Hollywood eclipsaba el teatro, y las grandes estrellas del cine mudo ocupaban las páginas de revistas, tanto de cine como de cotilleo. En ese mundo, el celebre actor Don Lockwood (Gene Kelly), cuyo éxito se ha construido él mismo con trabajo y esfuerzo acompañado de su inseparable amigo Cosmo Brown (Donald O'Connor), hasta hacer pareja en la pantalla con Lina Lamont, rubia (aparentemente) de pocas luces pero muy creida. En lo más alto de su carrera, conoce a Kathy Selden (Debbie Reynolds, una aspirante a actriz que le hace cambiar su perspectiva del mundo y del cine. Con la llegada del cine sonoro, todos tendrán que replantearse sus carreras, empezando por transformar su última película en un musical. Algo que si ya no es un desafío en si mismo, se convierte en algo casi imposible debido a la insufrible voz de Lina Lamont.

En un tono muy divertido, la película es cine que habla de cine, de una manera ligera y amena. La presencia elegante y la gracia natural de Gene Kelly moviéndose acapara la pantalla, Donald O'Connor realiza un papel divertidísimo y Debbie Reynolds derrocha simpatía y dulzura durante todo el metraje. Algunas de sus escenas y números musicales se han convertido, por méritos propios, en unas de las más icónicas de la historia del cine, empezando por el número que da nombre al film, pero sin desmerecer el acrobático y espectacular "Make 'em Laught" o el simpático "Good Morning!".

La película no es más que una excusa para intercalar números musicales y de baile, para mayor lucimiento de sus protagonistas. Si bien durante la primera mitad los números están bien intercalados, según avanza la cinta se nota que están metidos con calzador. El último número, el homenaje a las Melodías de Broadway, ni siquiera sigue la trama de la película, introduciendo un número excesivamente largo sin relación con la historia.

A pesar de que la historia pierda peso frente a los números musicales, tiene momentos particularmente divertidos fuera de los bailes, y a pesar del paso del tiempo y ser un poco víctima de su época (fue rodada en 1952, y se nota tanto en estética, el tipo de actuación y el ritmo narrativo), es imposible no ver este clásico sin que nos arranque más de una sonrisa o sin sorprendernos de sus números.

Además, la película está llena de anécdotas y curiosidades (como todas, no?). La más curiosa, es que Jean Hagen, la actriz que interpreta a Lina Lamont, dobló a Debbie Reynolds en varias escenas de canto, cuando en la película el personaje de Reynolds dobla a Lina. La película de no libró de la (auto)censura, y el número de Melodías de Broadway fue considerado demasiado erótico para la época y alguna escena recortada, ni de los accidentes, pues Kelly rodó "bajo la lluvia" con 39 de fiebre, y Donald O'Connor tuvo que ser hospitalizado tras rodar "Make'em Laught".

En definitiva, una joya dentro del cine musical (con sus carencias como película, pero grande en muchos aspectos), que hará las delicias de los amantes del cine clásico. votar