lunes, 12 de diciembre de 2016

Mundo Anillo, de Larry Niven

Es difícil encontrar cosas en la ciencia ficción que resulten innovadoras, la verdad. Si encima tienen que ser coherentes y tener unas bases sólidas, la búsqueda flojea mucho más. Por eso probablemente me sorprendió tanto Mundo Anillo, pues presenta elementos muy originales manteniendo una coherencia, dentro de la fantasía y la ficción en la que se apoya, muy sólida.


La humanidad ha contactado hace siglos con los extraterrestes y los viajes planetarios son normales. Entre los grandes avances logrados, el teletransporte a lo largo y ancho del planeta es una realidad y se ha sintetizado el suero de la juventud. Luois Wu, un aventurero de casi doscientos años (que se mantiene en magnífica forma física y mental, gracias a los avances médicos), se encuentra un tanto hastiado de la vida, aburrido ya por no encontrar desafíos que le reten ni viajes que le descubran nuevas maravillas, cuando Nessus, un titerote de Pierson (un alienígena de la raza más avanzada de la galaxia de aspecto extraño), le recluta para una enigmática y apasionante misión. Junto con otra humana, Teela Brown, e Interlocutor de Animales, un Kzin (un alienígena humanoide de aspecto felino y actitud guerrera), deben explorar un artefacto desconocido en forma de anillo que rodea una estrella lejana.

Para haceros una idea del tamaño del anillo, recordad que lo que hay en el centro es una estrella...
La primera sorpresa que nos depara Niven, después de presentarnos la retahíla de fantasía en forma de avances tecnológicos y la desaparición del envejecimiento, es el titerote. Cuando ya estamos acostumbrados a que los alienígenas tengan aspecto humanoide (un número par de brazos y piernas, mayormente 2,  colocados de la forma habitual, cabeza sobre el torso, los brazos en los costados , las piernas hacia abajo... ya sabeis), el titerote es un ser de tres piernas, cuerpo extraño con joroba, y dos cuellos que terminan en una boca con dedos/tentáculos y un enorme ojo cada uno. Lo suficientemente extraño y ajeno a toda organización corporal conocida para ser desconcertante. El nivel de inteligencia de la raza y los planes que desarrollan, a gran escala, sobrepasan todo lo que el lector desprevenido pueda esperar.

Anómalo y ajeno a toda morfología humana, el Titerote de Pierson es uno de los seres más avanzados conocidos.
El Kzin tiene un aspecto más usual, humanoide con aspecto felino, con algunos añadidos (cola fina y desnuda de aspecto de ratón, orejas replegables...) que no resultan tan impactantes como los del titerote. Pero los choques culturales entre Interlocutor de Animales y Louis Wu, principalmente, aportan la siguiente sorpresa. La mentalidad y cultura alienígena es totalmente ajena, y en ocasiones adversa, a la cultura y mentalidad humana.

Los aventureros deberán llegar y explorar el Mundo Anillo. Las dimensiones de este mundo, y su original forma, conforma otra de las sorpresas del libro. Más aún cuando podemos descubrir las consecuencias de la presencia de un objeto de tales dimensiones, y como afecta a los acontecimientos en su interior. En el transcurso de la aventura los protagonistas deberán además aprender a convivir con sus diferencias, e irán descubriendo tramas (algunas de dimensiones inmensas, otras a nivel más personal) que enriquecen la historia y el universo en el que se desarrolla.

"Mundo Anillo" es un libro lleno de agradables sorpresas, aventuras y planteamientos interesantes (sin adentrarse en la ciencia ficción "hard", a pesar de sus tecnicismos) en un mundo que despierta el sentido de la maravilla en el lector. votar