viernes, 13 de marzo de 2015

Adios, Terry Pratchett...



- POR FIN NOS CONOCEMOS - dijo la Muerte, apoyada pacientemente en su guadaña mientras el aturdido escritor intentaba recoger su sombrero del suelo sin demasiado exito. Su mano translúcida y azulada atravesaba sin más su sombrero. El anodado espíritu hizo un último intento, despacio, para cerciorarse de su nuevo estado.
- ¿Estoy... estoy muerto? - preguntó, dubitativo.
- SI - contesto la Muerte.
- Vaya - No era la frase más ocurrente para aquel momento, pero todavía estaba asimilando su nuevo estado. No es un cambio facil. - Y ahora... ¿que pasará?
- TODOS PREGUNTAIS LO MISMO. SINCERAMENTE, NO LO SÉ, SUPONGO QUE DEPENDE DE VOSOTROS.
- Ya, de si hemos sido buenos o malos o...
- NO. DE LO QUE ESPEREIS QUE SEA ESTO. YO SOLO OS CONDUZCO DE UN SITIO A OTRO....
- ¿Nos vamos ya?
- BUENO... - La Muerte se las apañó para componer un gesto avergonzado y tímido. No es nada facil cuando tu cara es una calavera de hueso. - ESPERABA QUEDARME UN RATO A HABLAR CONTIGO.
- ¿Conmigo? ¿Que puedo enseñarle yo a la Muerte?
- MUCHAS COSAS... CASI TODAS SOBRE LA VIDA, BASICAMENTE.
Y esta es mi torpe y sentida despedida de uno de los autores que más he admirado y seguido en todos estos años. Un autor agil, inteligente, observador, satírico, irónico y sobre todo, muy divertido. Ayer murió a los 66 años Terry Pratchett, dejandonos pequeñas perlas de sabiduría en sus más de 70 libros. Adios a un hombre sabio (con sombrero). Descanse en paz...


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