lunes, 15 de diciembre de 2014

D. C. Cooper

El nombre de D.C. Cooper les sonará a muy pocos… quizá algún heavylorro al que le guste el progresivo le conozca como vocalista de los grupos americanos Royal Hunt y Silent Force (aparte de colaborar con otros grupos en varias ocasiones). El caso es que D.C. Cooper lanzó un magnífico y prometedor disco en solitario en 1999 (poco después de ser despedido de Royal Hunt y antes de formar parte de Silent Force), que es el que ocupa el artículo de hoy.

Abiertamente influenciado por el HardRock, con pocos (pero presentes) guiños al progresivo, el disco reúne doce temazos, auténticos cañonazos directos y melódicos, con una cuidadísima producción que no descuida los protagonismos de las guitarras y los teclados, pero que ceden todo el protagonismo a la voz. Las guitarras corren a cuenta de Tore Østby (guitarrista de Conception, Ark y Jorn Lande), los bajos y la producción están en mano del bajista de Pink Cream 69 Dennis Ward, las baterías son trabajo de Kosta Zafiriou (Pink Cream 69, Unisonic y Axxis) y los teclados (magníficos) son de Günter Werno, de Vanden Plas. Además colaboran en las voces y coros David Readman (otra vez, Pink Cream 69), Sandy Campos y Caroline Wolf. Un magnífico elenco de amigos y colaboradores de lujo, con un curriculum envidiable cada uno de ellos, ayudan a D. C. Cooper a grabar un trabajo redondo.

La entrada del disco es claramente guitarrera, marcando y definiendo el estilo que ocupará toda la grabación, con el tema “Dream”, que nos presenta el magnífico registro de Cooper. Seguido por una versión actualizada (pero respetando el espíritu original) de “Easy Livin’” de los a veces tristemente olvidados Uriah Heep, nos deja claras sus influencias y de que con su registro vocal y un poco de producción la banda de los 70 podría ser tan actual ahora como a finales de los noventa o como lo fue en su  época.


“The Angel Comes” nos recuerda la presencia e importancia de los teclados en este disco, sin olvidar su parte guitarrera, en un medio tiempo con cambios de intensidad interesantes, que dará paso a un tema lento y ambiental (no diré balada) titulado “Until the End”, un tema intenso y melódico, con un trabajo de coros y melodías vocales muy interesante.


Trallazos como “Within YourSelf”, “Three Generations”, “Take Me In” (con un trabajo en las voces graves de las estrofas sensacional, un contrapunto estupendo a los gritos agudos propios del Heavy)  o “Forgive Me”, temas más melódicos como  “Freedom”, un breve guiño instrumental protagonizado por el piano en “Chained”, rellenan un disco que llega a su punto álgido en su tema final “The Union”, un elaborado trabajo de casi nueve minutos que en ningún momento se hace largo y que consigue reunir, a modo de resumen, toda la esencia del disco: partes muy melódicas, guiños progresivos que no cansan ni saturan, partes muy duras y potentes con cambios de intensidad y ritmo… una pequeña joya de canción que corona un disco impresionante que, por extraño que parezca, pasó casi desapercibido.

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