lunes, 13 de octubre de 2014

Pixel Dungeon

Últimamente hay un juego de Android que me tiene enviciado. Con aspecto retro pixelado, un planteamiento simple orientado a partidas casuales y relativamente rápidas, enfoque rolero y aprendizaje rápido, “Pixel Dungeon” se ha convertido en una aplicación fija en mi móvil.


Empezamos escogiendo entre guerrero, mago o ladrón. Hay una cuarta clase de personaje, cazador, que tendremos que desbloquear a lo largo del juego. Cada uno tiene diferentes características y ventajas. Y acto seguido, nos lanzamos a la mazmorra. Un cartelito nos cuenta una historia de un mal que habita en las catacumbas bajo la ciudad. Nada realmente relevante. Con eso, empezamos a explorar. Las mazmorras se generan aleatoriamente en cada partida, por lo que cada vez jugaremos algo nuevo (aunque siga un esquema bien definido). En cada partida, los efectos de las pociones y runas cambian en cada partida, por lo que otro aliciente es descubrir si la pócima roja es una de curación o si es la de fuego líquido. Reunimos los tópicos del género, como son armas mágicas (o malditas), anillos de poder, armaduras, trampas, cofres, puertas con cerraduras o pasillos ocultos. Cada cinco niveles nos enfrentaremos a un “jefe”, dispuestos a ponernos las cosas difíciles. Y ocasionalmente, tendremos alguna misión secundaria para conseguir más objetos y puntos de experiencia. Todo con una interfaz simple y limpia.

Tú el mago, yo el guerrero... uy, no, eso era de otra cosa...
A pesar de ser un juego con una curva de aprendizaje rápida y un planteamiento sencillo, la verdad es que no es tan sencillo avanzar por la mazmorra. Un mal combate con mala suerte en las tiradas de dados nos puede dejar a merced de cualquier trampa o enemigo que nos encontremos a la vuelta de la esquina. A veces, la falta de Runas de Identificar o Quitar Maldición nos puede dificultar usar los objetos encantados, y algunos efectos aleatorios nos pueden jugar malas pasadas. Total, que una partida quizá no llegue a cinco minutos. Pero el juego es adictivo, y los distintos enfoques de juego de las distintas clases ofrecen partidas muy dispares. Además, está repleto de detalles curiosos, como por ejemplo, usar los charcos de agua para apagar las llamas cuando somos heridos por fuego, racionar los alimentos (ya que si tenemos hambre demasiado tiempo podemos empezar a perder puntos de vida), o el pequeño truco para derrotar a los espectros (wraiths) fácilmente, que le aportan una calidad especial.

Explora, explora, me explo!
Explora, explora mi corazón (de la mazmora)
Por si la cosa se vuelve repetitiva, al vencer al segundo jefe obtendremos el libro de maestría de la clase de nuestro personaje, ofreciéndonos nuevas posibilidades de juego. Lo bueno es que una vez obtenido, mantendremos el libro de maestría disponible para futuras partidas.

Inventario típico...
Vale, se puede volver repetitivo, pero para ser un juego casual con tintes roleros está muy bien orientado. Y olvidaos de tener que tener conexión a internet para poder jugar, es un juego independiente que no puede hacer pasar ratos muy buenos. Recomendados para roleros. votar