lunes, 29 de septiembre de 2014

True Detective

Una de las últimas revoluciones en TVviene de la mano de HBO. Con un elenco protagonista de altura, “True Detective” es una serie de corta duración (8 episodios de una hora de duración) sencillamente fantástica. Vamos a ver por qué.

Difícil es hablar de la serie sin develar ni reventar nada, pero lo intentaré. En la costa de Luisiana los detectives Martin Hart (Woody Harrelson) y Rusty Cohle (Matthew McConaughey) deben investigar en 1995 un misterioso asesinato de tintes satánicos y ocultistas. La narración de la investigación se realiza desde un careo en 2012 a ambos policías, ya retirados, saltando entre las interrupciones y diálogos propios del interrogatorio y las escenas de la investigación pasada. Poco a poco, cada línea temporal (la de los años 90 y la actual) van desgranando pequeños detalles que, por un lado, permiten avanzar la investigación y conocer la peculiar personalidad de los personajes, y por otro, descubriendo que tras el interrogatorio se esconden secretos e incógnitas.

Asesinato ritual con cuernos y símbolos cabalísticos.
La serie es cruda.
El ritmo de la serie es lento, permitiéndose mostrar los detalles de la investigación, lo duro del trabajo policial (mucho más realista que en la mayoría de series y películas del género), se toma su tiempo para perfilar unos perfiles psicológicos muy complejos, completos y reales, y para mostrarnos el angustiante y desolado paisaje de las marismas de Luisiana. No faltan escenas de acción, con un asalto a una casa de narcos magníficamente rodada, pero el tono general de la serie es pausado y metódico.

Los dos protas.
He resaltado dos veces ya la peculiaridad de la personalidad de los personajes. Martin Hart es un veterano detective, buen trabajador con todos los defectos y virtudes de su profesión, aparentemente casi un cliché más. A través de su relación con su mujer e hijas, y la tensa relación con Rust, descubrimos a un personaje violento y problemático, bajo esa apariencia de policía ejemplar. Rust, por su parte, es un inteligente pero problemático detective, extremadamente eficiente pero totalmente insociable, con una mentalidad atea y nihilista que molesta a la puritana moralidad de sus compañeros. Poco a poco descubrimos un pasado trágico y duro, que tanto en lo profesional y en lo personal le han pasado una dura factura. Ambas personalidades, diametralmente opuestas, deberán trabajar juntos para resolver el caso, aunque poco a poco la tensión entre ellos se hará insoportable.

Con tales personajes, hay que decir que el trabajo de interpretación de Woody Harrelson y Matthew McConaughey es soberbio. En particular, destaca McConaughey, actor a quien tenía asociado a “chico guapo de comedia romántica” y que me ha demostrado que tiene madera para mucho más. Irreconocible físicamente, aborda un papel realmente difícil con el que se siente perfectamente cómodo.

La caracterización de los personajes con el paso de los años es magnífica...
El paisaje (y la manera de retratarlo) merece unas palabras aparte. Los pantanos de Luisiana son un entorno duro, angustiante y casi desolado, donde las comunidades rurales están aisladas del mundo y parecen caer en una degeneración cultural y social irremediable. El fanatismo religioso, el analfabetismo, los abusos de poder locales… son parte del paisaje junto con las plantaciones de arroz, pantanos y derruidas casas rurales. Cómo el propio paisaje consigue transmitir esa sensación de agobio y de estar en otro planeta aislado del mundo es uno de los grandes aciertos de la serie.

La desolada planicie pantanosa de Luisiana será un protagonista más en la serie.
Mucho se ha hablado en Internet de las referencias Lovecraftianas de la serie. Las hay, desde luego, pero con detalles. Para empezar, Carcosa es creación de Ambrose Bierce, y el Rey Amarillo de Robert Chambers. De Lovecraft nada (aunque cierto es que Chambers se inspiró en la obra del de Providence para su propio relato). El tipo de investigación se asocia, y mucho, a una partida de La Llamada de Cthulhu, donde el proceso de investigación prima frente a la acción. Y el tono general de los diálogos de Rust, con referencias a nuestra insignificancia como humanos en el cosmos, se perfila muy bien con la obra de Lovecraft. Y en resumen, hay termina las referencias. Si alguno quería ver tentáculos y profundos, que los busque en otro lado (y de paso, que se relea la obra de Lovecraft).

Así que si estás dispuesto a ver una serie de calidad, desgranando multitud de detalles poco a poco y manteniendo la tensión hasta el final de sus ocho capítulos, “True Detective” es una recomendación de obligado visionado. votar