lunes, 16 de diciembre de 2013

¡Rompe, Ralph!

Disney sigue siendo capaz de sorprendernos, de vez en cuando. Al menos, nos ha convencido con la historia de “Rompe Ralph!”, una aventura de personajes de videojuegos incorformistas.

Ralph es el malo de un antiguo videojuego, encargado de destrozar un edificio mientras Felix, el protagonista que controla el jugador, debe reparar los desperfectos. Pero cuando se apaga la máquina y los recreativos cierran, los personajes de los videojuegos tienen una vida oculta en los cables de electricidad. La vida de Ralph es muy, muy triste. Como es el malo, nadie quiere su compañía, así que se siente desplazado y marginado. Decidido a demostrar que él es tan capaz y bueno como cualquier otro, inicia una cruzada en otros videojuegos para conseguir una muestra de su valía, lo que desatará inesperadas consecuencias para todos los videojuegos.

Un malo con corazón... y cerezas del Pac-Man
De entrada, la temática ya tiene guiños a clásicos como Tron, con programas que cobran vida dentro de las máquinas, pero la historia está llena de referencias a los clásicos de los videojuegos. Desde el enorme ruso Zangief del Street Fighter II a los fantasmitas del Pac-Man, una parte de la película está dirigida a ese público nostálgico que en sus tiempos mozos tuvo cierta afición jugona (evidente estrategia para encandilar a los padres que rondan la treintena, además de a los niños). Pero también tiene referencias a títulos más modernos (aunque más indirectamente, supongo que por no tener los derechos y no poder mostrarlos directamente, "Hero's Duty" es una referencia suficientemente clara para el iniciado jugón), con lo que el contraste entre los pixelados personajes antiguos y los de alta definición modernos son un foco de humor en la película.

Encantadora y macarra a partes iguales...
Pero más allá del tema videojueguil, la película presenta a una princesita Disney totalmente atípica, tan macarra como encantadora, una combinación difícil pero magníficamente bien llevada que hace que sea mucho más adorable que cualquier otra princesa Disney. Ralph tampoco es un héroe al uso, ya que su motivación, aunque comprensible, es algo egoísta, y a todas luces no tiene aspecto de príncipe azul. Pero el desarrollo de la historia unirá a estos dos personajillos, marginales ambos, y nos llevará a desentramar una historia divertida, dinámica, entretenida y muy colorista.

Reunión de malos de videojuegos,
acaparando la mayor parte de guiños de la película...
Cierto es que el predominio de la parte del juego “Sugar Rush” es un poco excesiva por lo empalagoso del propio juego y del entorno, y que se echa en falta algo más de desarrollo en el juego de guerra o visitar algunos juegos más, para añadir más variedad. Pero dada la trama, supongo que era inevitable ese entorno mega-azucarado.

En fin, una película entretenidísima que atraerá tantos a padres (o simplemente adultos que ronden la treintena) como a niños, con personajes carismáticos, multitud de chistes y una historia interesante y divertida. A disfrutar.
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