martes, 29 de octubre de 2013

El Hobbit: Un Viaje Inesperado

Casi una decada le ha costado a Peter Jackson llevar a buen puerto su proyecto de adaptar “El Hobbit” a la gran pantalla. Al final, tanto esfuerzo y tesón le ha valido poder realizar no una, sino tres péliculas para adaptar un cuento ligero de apenas trescientas páginas. Yo he tardado unos pocos meses en poder ver  el resultado de la primera parte, y he aquí mis impresiones.



Por si alguien lo desconoce, “El Hobbit” narra las aventuras de Bilbo Bolsón junto a un grupo de enanos y al mago Gandalf, años antes de los sucesos del “El Señor de los Anillos”. Este variopinto grupo se encamina a la montaña Solitaria, antiguo hogar de los enanos, ahora desolado por la presencia del dragón Smaug. Liderados por Thorin “Escudo de Roble” y aconsejados por Gandalf, el grupo recurre a Bilbo, el cual no tiene experiencia ni ganas de aventuras, para emprender la misión de recuperar su hogar y derrotar al dragón.

Un hobbit que no sabe la que le va a caer encima...
La película es básicamente lo mismo. ¿Cómo, entonces, de las escasas trescientas páginas del libro, nos encontramos con una trilogía? Pues porque a Peter Jackson se le ocurrió narrar acontecimientos que, por un lado, no son narrados en “El Hobbit”, sino en “El Señor de los Anillos” o en sus Apéndices, que por otro, no afectan a la trama central, y por último añadir elementos de invención propia como el grupo de orcos que persigue a los enanos. Vamos, que en comparación con el relato de origen hay mucha paja metida. Lo cual es un arma de doble filo, ya que aunque por un lado se enriquece la trama, por otro parece que no acaba de decidirse entre mantener el tono de cuento infantil y ligero de la narrativa original o llevarlo al terreno épico y grandilocuente de su hermano mayor, la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Yo al menos siempre he visto “El Hobbit” como un cuento ligero, y no como la narrativa épica, seria y sesuda  que es el “Señor”, por lo que estos cambios de enfoques y aparente indecisión lleva al espectador familiarizado con la obra de Tolkien a no saber exactamente a qué atenerse con esta nueva trilogía. Se nota especialmente en el contraste de las batallas épicas narradas en la introducción o el enfoque oscuro de la trama del Nigromante, con la trepidante escena de la carrera en las cuevas de los trasgos, al final de la película, más humorística que épica. Tambien afecta al arranque de la película, ya que tarda un buen rato en meterse en faena con una introducción y un enlace con "El Señor de los Anillos" un tanto largo.

Las localizaciones y decorados son magníficos y llenos de magia
Estéticamente, la película recoge el testigo y mantiene el nivel de sus predecesoras cinematográficas, por lo que encontraremos decorados y paisajes sencillamente maravillosos. También veremos múltiples referencias a la anterior trilogía, ya sea por su inicio, con una presentación de la historia involucrando a Frodo (Elijah Wood) y a Bilbo de viejo (Iam Holm), los personajes (la vuelta de Gandalf, Gollum, Galadrield, Elrond o Saruman) y, evidentemente, las ubicaciones compartidas. Mención aparte se merece el enfoque dado al personaje de Radagast, bastante esperpéntico para mi gusto y metido a calzador para poder intercalar la historia del Nigromante del Bosque Negro (añadido que no aparece en el relato original).

Será por enanos...
En cuanto al grupo de personajes, un total de trece enanos forman el grupo, un número excesivo para que todos lleguen a tener protagonismo, pero que en la pantalla se las apañan bastante bien para conseguir dotar de personalidad y características distinguibles a cada uno (cosa que en el libro pasaba muy desapercibido, destacando Thorin, por ser el líder, Kili y Fili por ser los más jóvenes, y Bombur por ser el más gordo… del resto ni te acuerdas apenas).

No sé si pedir que me lo expliquen o que me arranquen los ojos...
En definitiva, acción, diversión, magia y fantasía, rebotando del enfoque épico al enfoque más humorístico, que hacen una buena película de entretenimiento. No llega a los niveles de Cine (con Mayúsculas) de la trilogía del Anillo, pero tampoco lo pretende, no intenta ser una magna obra del celuloide (a pesar de sus arrabatos épicos), siendo mucho más ligera y menos pretenciosa. Ahora, a esperar la segunda parte para estas navidades… “La Desolación de Smaug”.

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