lunes, 21 de octubre de 2013

Batman: El Regreso del Señor de la Noche

Frank Miller es uno de esos pocos autores que han tenido la oportunidad y el talento (ambos a la vez) de dar su propia perspectiva a personajes icónicos del cómic. En este caso, Miller retrata a Batman y, puede que sin mostrarnos nada nuevo, ajusta el objetivo para enfocar la imagen del héroe en un “What If” magistral publicado en 1986 y que hoy es tan actual como entonces.

“El regreso del Señor de la Noche” arranca con un Bruce Wayne rondando los sesenta, retirado, que lleva diez años sin ajustarse el traje de Batman. Perseguido por sus propios fantasmas, cansado y atormentado por la muerte del último Robin, Bruce vive la vida de ricachón apartado del mundo, manteniendo un contacto ocasional con el comisario Gordon, a punto de retirarse. Pero la violencia no ha desaparecido de las calles, y una peligrosa y caótica banda de jóvenes, autodenominados “Los Mutantes” (ninguna relación conocida con los X-Men), amenaza el frágil equilibrio de la ciudad e impulsa l superhéroe a volver a las calles.

Las portadas de los cuatro números.
La primera es sencillamente fantástica.
¿Qué impulsa a Batman a retirarse? ¿Y qué le impulsa a volver? Estas preguntas son respondidas y desarrolladas a lo largo de cuatro números, en los que Batman se enfrentará no solo a los Mutantes, sino a sombras de su pasado que reaparecerán con él. Joker y Dos Caras son los villanos que harán presencia, pero en contra de Batman también estará parte de la opinión pública y los políticos, que le verán como un estorbo que provoca mala prensa y reducen su popularidad.

Nos aconstumbraremos a ver a Batman como un gigante
En esta historia, Batman es viejo, y se nota. Un nuevo Robin, sin entrenamiento, será su apoyo y motivación, pero sus viejos aliados están retirados o desaparecidos. Pero tras diez años de aparente apatía y energía reprimida, ni las opiniones en contra ni la falta de aliados son impedimentos para el héroe. La única duda que tiene es decidirse entre salvar la ciudad o morir en glorioso combate, cual vikingo esperando ir al Valhalla.

Ni Batmovil ni Batmoto, ahora se lleva al BatCaballo...
Miller es capaz de describirnos un Batman viejo y algo achacoso, pero pletórico de energía, impulsado por una fuerza y determinación imposible de parar. Y es capaz de hacerlo de manera coherente, hasta creíble, dotando a la historia de un trasfondo realista, no exento de críticas sociales y políticas, polémica y, por supuesto, violencia. Mientras, es capaz de desarrollar su relación, casi intima, con el Joker, el entrenamiento del nuevo Robin, la negativa de la propia ciudad y hasta un magistral y sorprendente enfrentamiento con Superman.

El momento cumbre del cómic es, sencillamente, sorprendente.
A los lápices tenemos al propio Miller, apoyado por Klaus Janson y coloreado por Lynn Varley. El dibujo, aunque impecable, tiene ciertos altibajos de estilo que, a mí personalmente, me chocan; a veces es tremendamente expresivo, dinámico y detallista, y a veces es grotesco, caricaturesco y algo burdo. Pero es impresionante como logra mostrarnos a Batman con dimensiones enormes y gigantescas, o la dinámica de sus saltos y acrobacias. Aunque para gustos los colores (conozco a quien no le gusta demasiado el estilo), el dibujo y el color se amoldan como un guante al cruzado de la capa y al ambiente oscuro de la historia.

Dinamismo molón.
“El Regreso del Señor de la Noche” es un clásico imprescindible, una visión del Batman que se mueve en la ilegalidad para mantener la ley que tanto ha inspirado, años después, a guionistas y productores de Hollywood y otros escritores de cómics. Considerado por muchos la mejor historia escrita sobre Batman, es un título que no puedes dejar pasar.

¿Que haces que todavía no lo has comprado?




votar