lunes, 22 de julio de 2013

Superman

Ahora que todo el mundo está hablando de El hombre de Acero, voy a hablaros… de Superman. Sí, la primera, la de Christopher Reeve de 1978. Porque yo soy así, dinámico, innovador, al día… Vale la pena valorar una película de una época en la que el cine superheroico no estaba ampliamente instaurado entre el gran público y los efectos especiales constituían un problema para cualquier producción por lo limitado de los recursos.



Superman narra la historia de la llegada a la Tierra del héroe. Arranca en el planeta Krypton, donde Jor-El, un prestigioso científico, augura la próxima destrucción del planeta. Ante la actitud de sus conciudadanos, que no le toman en serio, decide salvar a su único hijo, Kar-El, mandándole a un lejano planeta para que sobreviva al holocausto. A nuestro planeta. Tras caer su capsula cerca de una granja de Kansas, es acogido por una pareja de granjeros, que le educan como su propio hijo. Pero el muchacho alienígena, a pesar de su apariencia humana, demuestra tener asombrosas cualidades.

Vengo de Krypton para venderos nuestro detergente...
os va a salir el blanco por la orejas.
Tras crecer ocultando sus cualidades en un pequeño pueblo, Clark Kent (conocidísimo nombre humano de Jor-El) se traslada a la gran ciudad para trabajar como periodista, donde conocerá a su compañero Louis Lane. Con una identidad secreta como periodista torpe y con gafas, Superman hace su aparición en la ciudad, con su brillante traje y capa roja ondeando, en algunos actos heroicos salvando a los ciudadanos de Metropolis.

El disfraz perfecto...

En ese momento, Lex Luthor hace aparición, con un maquiavélico plan que incluye recalificaciones de terrenos (cual concejal español) y una remodelación del mapa de la costa oeste de EE.UU.

No voy a adentrarme mucho más en el desarrollo de la película para no entrar en Spoilers, aunque si a estas alturas no habéis visto este clásico del cine de superhéroes ya estáis tardando. Sí, es de 1978, antigua ya, y los efectos especiales están en la cuerda floja (seamos sinceros, parte de la película ha envejecido mal, y en las escenas de Superman volando grabadas en croma, no quedan sincronizadas con la imagen de fondo). Pero Superman tiene una virtud a su favor: marca por primera vez el esquema de la película de superhéroes. Origen, crecimiento y descubrimiento de los poderes, su relación con sus allegados como humano y sus acciones como héroe, y su enfrentamiento a un rival digno. Al menos el esquema está ahí, y ha sido repetido hasta la saciedad en cualquier película del género.

La mala sincronización entre la imagen de fondo y el actor real,
efecto del croma, afea los efectos especiales a nuestros ojos modernos e informátizados.
Después de tanto tiempo pasado, es fácil sacar muchos fallos a la película. Además del envejecimiento de los efectos especiales, el tratamiento de algunos personajes o los planes de Lex Luthor están tratados con poca rigurosidad, en un intento quizá de introducir elementos cómicos que, más de treinta años después, a mi gusto sobran. Que Louis Lane sea una gran periodista pero no sepa deletrear la mitad de las palabras que escribe no resulta gracioso, es más bien un poco patético. La señorita Teschmacher, secuaz de Luthor, aparece solo para lucimiento de curvas y el beso del final. Otis, el otro secuaz de Luthor, no alcanza ni siquiera el nivel de secundario cómico. Los planes de Luthor, como decía antes, están muy cogidos por los pelos para poder considerarlo “la mayor mente criminal de todos los tiempos”. El papel de los padres de Superman, el biológico interpretado por Marlon Brando, y el adoptivo, por Glenn Ford, se queda en anecdótico, personajes importante para el protagonista pero que en la cinta no tienen el calado ni la profundidad requerida.

Tomad, esta es gratuita...
Pero a pesar de sus pegas y de su envejecimiento, la película marcó un precedente. Era una película de aventuras divertida y entretenida, con actores solventes, que demostraba que se podían hacer cosas interesantes en un género bastante menospreciado. Muchos de vosotros sois muy jóvenes, pero en aquel momento, ver volar a Superman de manera creíble fue una revolución. Necesitaríamos todavía mucho tiempo para generalizar el cine de superhéroes, pero es innegable que Superman sentó el precedente y la estructura del mismo. Aún hoy día, es difícil quitarse a Christopher Reeve de la cabeza como imagen de Superman.
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