lunes, 27 de mayo de 2013

Erase Una Vez (Once Upon a Time)



La idea de mover a los personajes de los cuentos de hadas al mundo real es muy tentadora para cualquier guionista, si bien de tal proyecto se puede esperar cualquier cosa, desde un infumable lleno de noñerías y sinsentidos a ideas realmente originales. “Once Upon a Time” (o “Erase una vez”, en su traducción hispana) se atreve con esta premisa, jugándosela para intentar enganchar al público moderno.

Ojo a la cabecera de la serie: en cada capítulo cambia
para mostrarnos un elemento del episodio

Emma Swan es una cazapersonas, una especialista en localizar gente que trabaja sola, con un perfil de mujer dura y calculadora. Un día, un joven de 10 años, Henry,  aparece en su puerta, asegurando ser su hijo y pidiéndola que la acompañe a Storybrook, su pueblo. Ambos vuelven al pueblo, ella decidida a entregar al chico a su familia y él encantado de haber encontrado a su madre. Por el camino, Henry le cuenta una fantástica historia sobre el pueblo, en el que todos sus habitantes son, en realidad, los personajes de los cuentos de hadas, atrapados en este mundo por un hechizo que les impide recordar quienes son en realidad. No solo eso: Emma es la elegida para romper el hechizo.

¿Apetece una manzanita?
Con un arranque tan fantástico e imaginativo, la serie nos desvela la vida de los habitantes de Storybrook descubriéndonos poco a poco quien es en realidad, contándonos sus aventuras en el reino de los cuentos y mostrando los paralelismos con su vida en el nuestro mundo. Mientras, Emma se integra en el pueblo y afianza su relación con Henry, su hijo, mientras se enfrenta a su madre adoptiva, Regina, la alcaldesa del pueblo y, en el mundo mágico, la Reina Malvada que lanzó el hechizo. Resulta interesante ver las transformaciones y paralelismos de los distintos personajes, así como las vueltas de tuerca que lo guionistas son capaces de introducir en los cuentos clásicos para sorprendernos.
Algunos personajes, aunque conocidos,
tienen historias que no dejan de sorprendernos
Igualmente interesantes son los efectos especiales y el diseño de los personajes en el reino mágico, pues sin ser una superproducción de presupuesto elevado, dan el pego bastante bien (aunque los más exigentes y criticones dirán, como he visto en alguna crítica, que parecen hechos por el primo del productor, que se los dejaba baratitos… :-S). Y hay que decir que interesantes son también algunos de los actores, ya que la dualidad de sus personajes en el mundo real y en el mundo mágico hace que tengan un abanico interpretativo bastante amplio, como es el caso de Lana Parrilla (Regina/Reina Malvada) o, mucho más destacado, Robert Carlyle (Sr. Gold/Rumplestimsky). No faltan los que son algo más sosos, como ese príncipe azul que por más que lo intenta no despierta mayor carisma, ensombrecido quizá por Emma, Henry y el resto de personajes más interesantes que él.

Robert Carlyle borda su papel de excentrico ser todopoderoso.
Una serie interesante, con vueltas de tuercas sobre las historias ya conocidas, que si bien no logra huir del empalagamiento de los cuentos de hadas (ya sabéis, amor verdadero, buenos buenísimos contra malos malísimos y magia y fantasía por doquier), sí que nos ofrece ideas y perspectivas interesantes, y como no, alguna sorpresa.

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