lunes, 29 de abril de 2013

Sherlock

Hablar de detectives es hablar de Sherlock Holmes. No fue el primero (ese honor se lo concedemos al Arsenio Lupin creado por Edgar Allan Poe, como hemos repetido ya algunas veces), pero sí el que mayor repercursión tuvo. Entre las imnumerables adaptaciones que podemos encontrar, recientemente he encontrado la serie Sherlock, ambientada en la época actual.

¿Por que destacar esta adaptación del investigador privado por excelencia, frente a otras similares como Elementary? Lo primero, por el respeto y admiración que sus creadores sienten por la obra original. Para cualquiera que haya leido alguno de los libros de Sir Arthur Conan Doyle, es evidente que guionistas y productores no se han limitado a tomar los nombres de Sherlock Holmes, John Watson, Moriarty o Irene Adler a la ligera, sino que se nota que sus dobles en la pantalla son un fiel reflejo de los originales en el papel. Con algunas adaptaciones y libertades, evidentemente, pero en esencia, son los mismos. Ya en el primer capítulo, el encuentro entre Watson y Holmes, es clavado a su encuentro en la literatura. Casí palabra por palabra. Este inusual respeto por la obra original y el claro esfuerzo de trasladar las aventuras victorianas del asesor criminal, como a él le gusta que le denominen, a la época actual, resultan en una serie altamente atractiva e interesante.

El primer caso, "Estudio en Rosa", es un fiel reflejo de "Estudio en Escarlata",
primer libro del detective.

Los casos que investigan están todos basados en la obra original, si bien en algunos mezclan elementos o añaden ciertos elementos que, por la diferencia de época, son necesarios adaptar. Pero en general, tenemos la misma esencia y base. ¿Que el Watson original escribe un diario o publica las investigaciones de Holmes como novelas? Ahora escribe un blog. ¿Que el Holmes literario consulta la enciclopedia británica? El actual consulta Google mediante su movil.¿La Irene Adler de los libros es una bailarina y eso supone un escandalo para la realeza de la época? La actual, si fuera una bailarina, no sería demasiado escandaloso. Pero una dominatrix se ajusta más al perfil del personaje y del escándalo. Por debajo, la personalidad de los personajes es muy respetada, empezando por la actitud antisocial y sociopata del propio Holmes.

Sherlock y Watson, frente al 221B de Baker Street.


Visualmente, la serie nos ofrece algunas ideas muy bien llevadas, como cuando el detective analiza su entorno y vemos, mediante imaginarios carteles en el aire, las deducciones que realiza. Esta dinámica, aplicada tambien a los mensajes de texto del movil, los textos escritos en un ordenador y similares, le aportan un formato interesante a la presentación de información para el espectador.

Los elementos visuales de la serie,
ayudandonos a ver lo que Sherlock ve...

En cuanto al casting, creo que los dos protagonistas encajan a la perfección en sus respectivos papeles. Llevar a la práctica con éxito las excentricidades de Holmes, y el estoicismo y paciencia de Watson, es todo un logro interpretativo. Por otro lado, los antagonistas tienen un carisma especial, como el magnetísmo sensual de Irene Adler o el excentrico y exaltado James Moriarty.

El violín sigue presente. La pipa la cambiamos por parches de niconita
(en Londrés está prohibido fumar en la actualidad en espacios cerrados)
La mayor pega de la serie, con dos temporadas emitidas y otras dos en producción, es su duración. solo tres episodios por temporada. Episodios largos, de hora y media de duración, eso sí, muy cuidados, detallistas, dinámicos e interesantes, pero en total, seis episodios que nos dejan con ganas de más. Sobre todo, por esos ganchos de final de temporada para mantenernos pendiente de la siguiente entrega. Como os comento, hay firmadas otras dos temporadas de la serie que ya se encuentran en rodaje, por lo que tendremos un poco más de esta magnífica serie por delante.

Corre, que estás tardando en verla...

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