lunes, 8 de abril de 2013

Los Vengadores

Que el cine de superhéroes puede ser interesante y atractivo desde un punto de vista meramente cinematográfico es algo que Christopher Nolan y su trilogía de Batman nos ha demostrado sobradamente. Pero demostrar que se puede hacer buen cine con una película de acción con todos los elementos clásicos de este estilo (a saber, acción, espectacularidad, algo de humor…) requiere un tacto especial. El tacto de Joss Whedon.



Ya conocíamos las aventuras de Tony Stark y su alter ego Iron Man, su breve interacción con Natasha Romanov (alias Viuda Negra), las desventuras de Hulk y el traumatizado Bruce Banner, el origen del Capitán América y la llegada a Thor a nuestro mundo, por sus respectivas sagas. En todas ellas, se sumaban pistas que apuntaban claramente a ese proyecto secreto de un supergrupo, con Nick Furia como nexo de unión. Un proyecto aparentemente parado hasta que Loki reaparece en nuestro planeta y roba el teseracto, un artefacto fuente de una energía ilimitada que planea usar para invadir el planeta. A contrarreloj y desorganizadamente, el dispar grupo debe unirse para combatir la invasión.

Este de los cuernos es el que viene a liarla parda.
Ya veis, un argumento simple y trillado, resumido en que el malo malísimo quiere invadir la tierra y los buenos buenísimos deben impedirlo. ¿Dónde está la gracia? Os preguntareis sabiamente, a lo que yo os contestaré: en el conjunto, en esa suma de cosas que van haciendo la película más y más grande sin desmerecer en ningún momento. Desde el principio, la película es espectacular, a nivel visual y en acción, y sube continuamente de intensidad sin perder ritmo en ningún instante. Tanto al principio, con la aparición de Loki, como los primeros encuentros y roces entre los superhéroes, hasta la batalla y épica final (perdón, Épica, con mayúsculas, pues alcanza niveles estratosféricos…), estaremos disfrutando de un espectáculo visual magníficamente coreografiado.

Con tanta testosterona junta, normal que se lie...

Los personajes son fiel reflejo de sus respectivos homólogos en papel, y aunque podría esperarse que en un grupo amplio como este los protagonismos en pantalla estuvieran mal repartidos o desequilibrados, lo cierto es que no, todos tienen su peso, sus momentos de gloria y sus conflictos. Cierto es que aparentemente Ironman/Tony Stark llama más la atención, pero es porque Robert Downey Jr. es el que mejor le tiene pillado el truco a su personaje, además de que tiene algunas de las frases más ocurrentes de la película. Por el contrario, Ojo de Halcón tiene pocas oportunidades para lucirse, al tirarse media película hipnotizado por Loki. Pero lejos de ese aparente desequilibrio, chistes, acción y protagonismo están repartidos con bastante acierto. Solo os diré que uno de los momentos en los que más me reí fue con Hulk y Thor en la batalla final. Bueno, y con Loki. No voy a hacer spoilers, os ponéis a ver la pelí a la de ya si no la habéis visto.

El grupito al completo.

Sin pretensiones de ser una película de culto (a lo Caballero Oscuro), solo siendo película de superhéroes palomitera, lo cierto es que Joss Whedon ha cuidado todos los detalles para que acción, humor, ritmo, espectacularidad y trama se sumen para hacer una buena película, un ejemplo de lo que una película palomitera debe hacer para ser realmente buena y entretenida. Más de dos horas de diversión que os aseguro no  se han nada largas.

 
Si a Ojo de Halcón le han puesto un traje de cuero guay en vez del traje morado de los cómics,
¿Por qué el Capitán America sigue vistiendo de mamarracho?

Vale, le pondré una pega:yo habría actualizado el traje del Capitán America. O al menos, quitadle la capucha. votar