lunes, 11 de marzo de 2013

La Invención de Hugo

Que un cineasta como Scorsese se adentre, a estas alturas, en un género como la fantasía, tan aparentemente lejano de su trayectoria habitual, es algo que posiblemente le diera escalofríos a más de uno. ¿Lograría algo interesante? ¿Sería un despropósito? Sin dudar de la maestría sobradamente demostrada por Scorsese en su filmografía, lo cierto es que la duda está ahí presente.

La historia nos habla de Hugo Cabret, un niño de doce años que vive en las entrañas de la estación de tren de París. Cuando su padre murió, su tío, el encargado de la maquinaría de los relojes de la estación, le acoge con evidente desgana hasta que un día, sencillamente, desaparece, dejando solo al pequeño. Hugo pasa su vida continuando el trabajo de mantenimiento de su tío, escondiéndose del estricto inspector de la estación y consiguiendo piezas para continuar con un proyecto que compartía con su padre: reconstruir un extraño autómata que encontraron tiempo atrás y descubrir sus secretos. Sus carreras le llevan a conocer a Isabelle y a su tío George, quienes estarán vinculados al secreto del autómata de Hugo.

No se limita a tener una mirada bonita y una cara dulce...
hay que seguirle la pista a este chico como actor.

Lo primero que nos sorprenderá en la película será su estética y su aspecto visual, sumamente cuidado. Martin Scorsese se mete de lleno en la técnica tan de moda del 3D y consigue ponerla al servicio de la historia, realzando visualmente lo que ya de por sí es una historia preciosa y dotándola con cierto aire steampunk. Empezando por la secuencia aérea de presentación, sobrevolando el París de principio de siglo, para viajar en un solo plano secuencia por la estación y presentarnos a Hugo, la labor del equipo artístico y efectos especiales, junto a la sabía dirección de Scorsese, nos transmite un aire de fantasía y nostalgia que nos lleva a un mundo mágico muy especial.

El huraño propietario de la tienda de juguetes guarda muchos secretos...

La labor de los actores en la película es sencillamente perfecta, en especial, la de los dos niños, Asa Butterfield (perfecto, estoy deseando verle como Ender) y  Chloë Moretz (muy correcta en su papel de niña entusiasta y soñadora). En cuanto a los adultos, destacan las actuaciones de Ben Kingley, como George Melies, con una transición de personalidad bastante interesante y Jude Law (el padre de Hugo), y aunque no es santo de mi devoción y no me convence demasiado como trabaja aquí, no es posible dejar de nombrar a Sacha Baron Cohen, para muchos admirado y para otros insoportable. Aunque hace esfuerzos en su intento de darle vida al estirado y severo inspector de la estación, la verdad es que a mi parecer queda excesivamente caricaturesco y poco serio. La aparición estelar de Christopher Lee, quien parece resucitado de los muertos, queda interesante sin ser tampoco especialmente destacable, y la de Johnny Deep es anecdótica, tanto, que a la mayoría del público le pasará desapercibida.

Lo peor de la película... lo siento, pero es que no aguanto a este tio...


La historia, bañada de fantasía y de aire de cuento por todos lados, es a fin de cuentas un homenaje a los inicios del cine y a esos locos soñadores, creadores de historias fantásticas, cuya devoción a esta nueva forma de comunicación y de entretenimiento les llevaba a salvar cualquier dificultad, ya fuera técnica o económica.

Una magnífica película de homenaje, fantasía y aventuras juveniles muy interesante, tanto por su resolución, su estética, sus actores y su historia. votar