lunes, 17 de diciembre de 2012

Eterna (Trilogía de la Oscuridad III), de Guillermo del Toro y Chuck Hogan

Dos años después de los sucesos ocurridos en Oscura, el mundo es dominio de los vampiros, liderados por el Amo. Un reducido grupo de rebeldes lucha por conseguir la liberación humana en lo que parece una batalla perdida, envueltos por la noche Eterna. Este es la tercera y última entrega de la Trilogía de la Oscuridad, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan.

El mundo se ha convertido en un lugar post-apocalíptico, en una oscuridad eterna en la que apenas hay dos horas de sol al día, debido a la nube radioactiva provocada por las explosiones de las principales centrales nucleares del mundo. Prácticamente toda la superficie del planeta está sometida a los vampiros, único regente ahora que ha conseguido eliminar al resto de los Ancianos. Ephraim, Nora, Fet y Gus son de los pocos rebeldes que se oponen al nuevo régimen, donde los humanos son poco menos que ganado.

Aunque el punto de partida del libro es muy interesante y supone un cambio drástico con sus predecesores, el ritmo de la historia baja su intensidad lo que hace que fácilmente se pierda el interés sobre la historia. Los autores se centran demasiado en explicarnos la nueva situación de cada uno de los protagonistas, cuyos cambios tanto físicos como psicológicos han sido muy profundos en los últimos dos años de lucha clandestina. La acción que disfrutamos en Oscura se ralentiza, y aunque disponemos de escenas de acción y pelea, hay demasiada narrativa que no hace más que repetirse sobre sí misma para que la historia tenga el ritmo y gancho de sus anteriores entregas. Si por eso si fuera poco, algunos de los momentos más tensos de la historia se resuelven con un torpe “Deus Ex Machina”, sacándose de la manga una revelación divina.

Con sus puntos interesantes, que los tiene, como la explicación del nuevo orden mundial o el doble juego de traiciones y lealtades que se mueve de fondo en algunos personajes, la verdad es que puedo decir que Eterna es el libro más flojo de la saga, lo cual es una pena ya que siendo el último, desmerece el sabor de boca que deja la saga entera. Incluso los interludios que salpicaban las dos primeras entregas, en los que completábamos el pasado de los protagonistas y conocíamos más detalles sobre la historia y los vampiros, quedan reducidos al mínimo y aportan relativamente poco al tema.

Así que sin llegar al extremo de no recomendar la trilogía, si dejo la advertencia. Si el primer libro desgranaba la infección con calma y detalle, y un realismo pocas veces visto dentro de una narrativa fantástica, el segundo se adentraba en la acción cinematográfica. El tercero posee mucha menos acción y, aunque el ritmo es lento igual que Nocturna, se hace mucho más pesado que este al dar la sensación gran parte del libro de no avanzar. En conjunto, la saga es completa y con un planteamiento bastante interesante. Individualmente, este tercer volumen deja un sabor de boca agridulce al no cumplir las expectativas de cerrar el ciclo con libro redondo.
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