jueves, 12 de julio de 2012

X-Men Noir

La trayectoria que he seguido con la serie Noir de Marvel ha sido relativamente irregular. Un comienzo muy prometedor con Spiderman, y una continuación algo más sosa con Daredevil. La lectura de este último me hizo plantearme si realmente había algo más que aportar al universo Marvel, aparte del cambio de estética y época. Pero X-Men era uno de esos iconos cuya adaptación resultaba atractiva, no solo por el cambio estético sino por descubrir cómo adaptar la amenaza mutante a los años treinta y envolverlos en una historia de cine negro.


Una joven pelirroja aparece muerta en el río. Un tatuaje la identifica como miembro de la patrulla X, criminales sociópatas perseguidos por la ley, presuntamente Jane Gray. La policía, dirigida por el comisario Eric Magnus, ignora el caso, al considerarlo un ajuste de cuentas entre criminales. Pero alguien decide investigar el caso, destapando poco a poco un universo alternativo al que conocemos.

Portadas de los cuatro números que componen el volumen.
Radical en su propuesta, X-Men Noir nos presenta un mundo sin super-poderes ni trajes vistosos. La patrulla-X son un grupo de sociópatas reunidos por Charles Xavier, considerando que esta capacidad de su mente los convierte en el siguiente paso evolutivo, imponiéndose por encima de normas, leyes y remordimientos, capaces de actuar y moverse libremente sin las restricciones morales impuestas por la sociedad. La Hermandad de mutantes se convierte en la Hermandad (a secas), un grupo de policías de élite sin escrúpulos, dirigidos por Eric Magnus (alter ego de Magneto en esta historia). El Club Fuego Infernal hace su aparición, manteniendo su esencia de personajes poderosos (en el sentido social, económico y político) que mueven los hilos de la ciudad a su antojo. Numerosos cameos (Gambito y Lobezno, en particular) de conocidos mutantes, cada uno haciendo referencia a los elementos característicos y distintivos de cada uno, pero eliminando toda capacidad mutante super-heroica (Gambito es un jugador, dueño de un casino, Lobezno un solitario mercenario sin garras de adamantium). Curiosamente, gran parte de la narración recae no es un mutante, sino en Angel, un héroe de la edad dorada de los cómics (no confundir con el mutante alado, que también hace su aparición), que será quien lleve a cabo la investigación. Un guiño a la época en la que se ambienta la historia y que no servirá para introducir un personaje desconocido para muchos de nosotros.

Las gafas rojas son molonas, pero no suelta rayos.
Así que olvidando cualquier elemento conocido, redescubrimos a todos los personajes desde un primas radicalmente distinto. Hombre de Hielo y Bestia hacen honor a su nombre de manera muy diferente a la que conocemos, Pícara suplanta identidades y se hace pasar por otras personas, Cíclope es un pistolero tuerto… La ambientación no podía estar mejor conseguida y la “traducción” de los héroes está realmente bien elaborada. El guión de Fred Van Lente se recrea en una historia de cine negro sin superhéroes y el dibujo de Dennis Calero le otorga un más bien decente soporte a la historia, sabiendo reflejar a los personajes al tiempo que los adapta a esta época de gánster, aunque en ocasiones su manera de dibujar los rostros se me antoja irregular. La única pega es que Thomas Halloway, el Ángel, acapara gran parte de la historia, dejando a los X-Men y otros personajes como secundarios.

Si estais atentos, vereis en la mano derecha un mango y que las "garras" salen de entre los dedos, no de los nudillos. Vamos, que no tiene garras de Adamantium. Aún así, mola.
Completa el volumen un relato corto, al más puro estilo Pulp, sobre seres evolucionados y centinelas, firmado (en la ficción) por Bolivar Task, un guiño a las revistas del tipo “Weird Tales” y a un nuevo enfoque sobre la evolución mutante y los centinelas. Aunque independiente de la historia narrada en el cómic y algo prescindible en general, el relato es una curiosidad interesante sobre cómo adaptar conceptos reconocibles de los X-Men a nuevos universos y enfoques.

Curioso, muy curioso este enfoque de X-Men Noir, tanto que a más de uno no le gustará o le costará reconocer a sus mutantes preferidos. Pero a un servidor le ha sorprendido y gustado, y hace preguntarme como continuará la serie y que sorpresas nos deparan en futuros números.
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