jueves, 26 de julio de 2012

Kick-Ass

Con una sencilla pregunta, Mark Millar nos trae una historia de perdedores con pretensiones. ¿Nadie se ha planteado nunca vestirse de superhéroe y salir a la calle a repartir estopa a los malos? Alan Moore bosquejo una respuesta con un transfondo psicológico bastante serio y bien planteado en Watchmen. Mark Millar y Matthew Vaughn (a quien ya vimos diriguir StarDust y X-Men: Primera Generación) se lo toman un poco más a cachondeo y nos muestran Kick-Ass.

De entrada, diré que esta película me tiraba mucho para atrás. Los trailers nos presentaban una película de cachondeo, ridícula y parodia del cine superheróico, lo cual no me hacía mucha gracia. Tengo que agradecer a diversos amigos míos que me sacarán de mi error. Las críticas que recibía por todos lados eran extremadamente buenas, así que al final accedí a verla.

¡Hora de repartir estopa! (las que te van a caer, macho)
Un adolescente, descerebrado, hormonal y pringao como cualquier otro adolescente anodino, lector asiduo de cómics y, en términos generales, un nindundi, se plantea la pregunta que lanzábamos al principio. Empieza a fantasear y termina comprando un traje de submarinismo que adapta con pocos medios en su traje superheróico. Sin traumas, sin deseos de venganza, sin picaduras de arañas ni meteoritos extraños. Tan solo sueños de grandeza y fantasías irracionales. Como es de esperar, a las primeras de cambio recibe una paliza, una puñalada y un accidente de tráfico, lo que le lleva a pasar una temporada en el hospital, con placas de metal en la mayor parte de sus huesos y con una pérdida de sensibilidad en los nervios. Sorprendentemente, esto le da un superpoder, el de soportar palizas y golpes. Sus actuaciones, más guiadas por el ridículo y la fortuna, cobran protagonismo gracias a la magia de los vídeos de Internet, haciendo famoso a su personaje. Así, descubrirá que no es el único superhéroe enmascarado, y que atraer la mirada de algunos personajes que están al margen de la ley puede ocasinar muchos problemas.

y uno de estos friki-clichés podría ser tú... digo... podría ser un superhéroe.
La película derrocha acción palomitera a raudales. Violenta, sin ser especialmente desagradable, no se corta un pelo a la hora de pegar tiros en la cabeza, reventar narices o pegar tajos a diestro y siniestro. Si quien lo hace además es una niña de doce años, el grado de crudeza se incrementa unos pocos puntos. También es divertida, por lo evidente de las consecuencias de ponerse un traje hortera y salir a la calle a defender al débil, y lo chocante de algunas situaciones. Pero por encima de la acción y la violencia, Kick-Ass es una película sobre perdedores venidos a más. Empezando por el propio Kick-Ass, siguiendo por Gran Papi (papel con el que Nicolas Cage consigue sorprendernos, en su alter ego de Batman) o Bruma Roja. Perdedores, frustrados e irracionales, ocultan tras el disfraz sus miserias. Quizá sea mucho peor el caso de Gran Papi, pues traslada toda esta frustración a su hija, convirtiéndola en una asesina sin escrúpulos bajo la apariencia de Hit Girl.

Estoy seguro de que Tarantino hubiera querido crear a Hit Girl.
No voy a engañaros, la película despierta sentimientos contradictorios. A mí me gusto, sin grandes alardes. A mi pareja le pareció un coñazo. Hay quien la pone de obra maestra. Visualmente es fantástica, el guión es entretenido, la acción muy dinámica… pero se mueve en el difícil terreno de intentar dar un enfoque serio a una idea ridícula. En su contra, además, el final de la película, que opta por un enfoque superheróico que contrasta con el aire de historia de perdedores que tiene el resto de la historia. Desconozco como funciona en el cómic, pues reconozco que no lo he leído (ni lo conocía antes de la película). En la película, optan por un final feliz, cuando uno crudo y realista hubiera sido una apuesta mucho más osada y valorable.

Nicolas Cage está en un papel secundario, pero realmente lo borda.
No es la pelí de acción y superhéroes que os recomendaría, pero sí que se merece el beneficio de la duda y que, más allá de críticos y comentarios de amigos, la veáis y opinéis vosotros mismos. Lo mismo os encanta. Lo mismo os parece una bazofia. O lo mismo pasáis un buen rato, sin mayores pretensiones. votar