lunes, 4 de junio de 2012

X-Men: Primera Generación

La rama cinematográfica de la franquicia comiquera X-Men, tras un comienzo bastante esperanzador, estaba de capa caída tras una insulsa tercera parte, que cerraba de mala manera el ciclo de trilogía, y una pobre y casi insultante “X-Men Origenes: Lobezno”. Quizá por el fiasco que fue esta última el proyecto “X-Men Origenes: Magneto” cambio su nombre y enfoque, volviendo a centrarse en la patrulla X para tratar no solo el origen de Magneto, sino también el de Charles Xavier y algunos de sus jovenes acólitos.



De esta manera, retrocedemos en el tiempo treinta o cuarenta años para situarnos en los años sesenta. Con la tensión constante de la Guerra Fría y el miedo a una guerra entre las grandes potencias de la época, nos encontramos con la aparición de los primeros mutantes. Erik Lensherr es un joven judío que ha pasado sus años jóvenes en manos de los nazis y que ahora, casi veinte años después, busca vengarse de sus captores. Charles Xavier es un brillante estudiante, proveniente de una familia acomodada, cuyos estudios sobre la genética le hacen destacar pronto en la universidad. Moira MacTaggert es una agente de la CIA investigando un caso de coacción a un miembro del ejército por parte de Sebastian Shaw en el Hellfire Club. Estos tres personajes dispares se verán entrelazados cuando Moira acude a Xavier para pedir consejo, ya que en su investigación se ha encontrado con mutantes a las órdenes de Shaw. Juntos empiezan a trabajar para la CIA, usando los poderes de Xavier, cuando encuentran a Erik, intentando matar a Shaw, pues fue uno de sus captores en el pasado. Juntos localizan y reclutan a varios mutantes, que formarán la primera patrulla-X, luchando para detener a Shaw, obsesionado con iniciar una guerra mundial entre Estados Unidos y Rusia.

Los protagonistas indiscutibles de la película.
La crisis de los misiles de Cuba sirve como ambientación y justificación para las aventuras de esta primera patrulla X, en la que están presentes Mística, Bestia, Banshee, Darwin, Havok y Angel (Tempestad, no el Angel de X-Men III), enfrentándose al Hellfire Club. Con buen ritmo, nos narra los comienzos de Xavier y Magneto, el origen de la mansión y del BlackBird, Cerebro, la Sala de Entrenamientos y hasta el casco de magneto, llenando la película de acción, toques de humor, espectacularidad y guiños a los cómics y al resto de la saga (con una aparición estelar de Hugh Jackman como Lobezno que, aunque breve, no tiene desperdicio). En pos de mantener cierta coherencia con las anteriores películas se toman ciertas licencias y cambios respecto a los cómics, ya que la primera patrulla X se forma con Ángel (esta vez sí, el de las alitas), Cíclope, Bestia, el Hombre de Hielo y Jane Grey, pero retoma la idea de recoger a un grupo de adolescentes con poderes de los primeros números de los cómics. La trama está magníficamente ambientada, manteniendo un ritmo narrativo muy interesante, que tan solo adolece un poco en la parte del entrenamiento de los jóvenes, metido con demasiado calzador y atropelladamente, realizándose más rápido de lo que sería imaginablemente creíble.

Nos encontramos a Bestia, haciendo sus primero pinitos con el Pajaro Negro.
Los actores encarnan perfectamente a sus alter egos mutantes, pero mientras James McAvoy está simplemente decente como Xavier, Michael Fassbender borda su papel como Magneto, eclipsando gran parte de la trama emotiva. Hasta su guión parece más sólido, ganando los debates éticos que mantiene con Xavier. En todo caso, ambos no se dedican a imitar al Xavier y Magneto que vimos en las anteriores entregas, sino que aportan su granito de arena haciendo suyo el personaje. Kevin Bacon interpreta al enemigo en esta película, Sebastian Shaw, bordando un papel que le sienta realmente bien y que tiene un aire a malo de pelicula de James Bond muy acorde con la época en la que se ambienta. Por su parte, el director Matthew Vaughn no ofrece entretenimiento superheroico de calidad, manejando perfectamente el ritmo de la película y dosificando con buen criterio los efectos especiales, con escenas de acción entendibles a la vez que espectaculares. De entrada, demuestra respeto por la saga cuando nos ofrece, en la escena inicial, una réplica de la escena de Erik como un niño en el campo de concentración nazi, calcada de la que vimos en la primera entrega de la saga. Nos ofrece una película que podría haber sido calificada de “meramente palomitera”, pero que con sus debates internos sobre la guerra, la supremacía y el rechazo a los diferentes, con los conflictos internos de los personajes (Erik y su odio, Mística y Bestia con su aspecto…) y con unas reflexiones correctamente llevadas, sin demasiadas pretensiones pero dándole a la cinta cierta profundidad que la hace destacar.

Muchos mutantes y sorpresas nos esperan en esta entrega.
Película recomendada para los fans de X-Men como para los que busquen buen cine de entretenimiento. A mi por lo menos, tras los fiascos anteriores, me ha dejado buen sabor de boca. votar