lunes, 11 de junio de 2012

100.000 millones de razones para indignarse (más, todavía...)

La diosa Merkel ha respondido a la plegaria de Ana Botella, que pedía a Dios que iluminara a los que nos gobiernen. Seguro que con el lío que tiene la señora Botella con las peras y las manzanas no se esperaba que Dios fuera una mujer teutónica, pero eso es lo de menos. La iluminación viene en forma de rescate financiero disfrazado de préstamo. Fijaos si la mano divina es sutil que Rajoy asegura que ni Alemania y el FMI le han presionado, que ha sido él quien ha presionado al resto. Además lo decía convencido. El caso es que la intervención divina inyecta 100.000 millones al FROB para sanear ese 30% de los bancos españoles que están poseídos por el diablo de los activos tóxicos y la falta de liquidez.



Así que mientras tú ves que te recortan entre un 20 y un 30 por ciento de tu sueldo, te suben impuestos directos e indirectos, te cobran por aparcar y por conducir (a pesar de pagar un impuesto de circulación, repagas en los peajes y aparcamientos), ves por otro lado que a quien ha defraudado cantidades absurdamente millonarias de dinero negro se lo regalan con una amnistía fiscal. Que si el asesor financiero de tu banco te cautivo con un fondo preferente y tú, ingenuamente, picaste sin saber dónde te metías, no verás un duro, mientras que ellos mismo han picado (sabiendo muy bien donde se metían) en la compra de ladrillos al por mayor  y ahora les dan una ayudita por su maravillosa gestión.



¡Ondía! Me ha tocado la loteria... ¡como a Fabra!
Que una empresa privada gestionada por chupasangres avariciosos, cuando la cosa va mal, reciba ayuda, no deja de ser un poco vergonzoso. Monta tú una empresa, aunque sea una ONG de ayuda de la que dependan miles de personas, y por una crisis vete a la quiebra. Pídele al gobierno (o a quien sea) que te den una ayuda, verás que risas. Pero un banco, entidad privada con ánimo de lucro de proporciones bíblicas, si puede hacerlo. Lo peor, las condiciones, pues todavía no está claro como se repartirá y se recuperará ese dinero, pero si parece ser que los intereses del préstamo lo pagará el estado, no las entidades financieras a las que va destinado. Es decir, tú y yo, que seguimos pagando nuestros impuestos, nuestra hipoteca y con el dinero en esos mismos bancos. Para que me digan que esto no afectará a la deuda pública ni al déficit. ¿Cómo? Pues maquillando los datos, evidentemente. Yo mismo lo hago, cuando hago mis cuentas, si el 27 de Mayo compro unos libros y me gasto 40€, muchas veces lo anoto como gasto de Junio para que Mayo no se me descuadre y salga negativo. Pero lo cierto es que en Mayo tuve que pagar esos libros, y el dinero sale de mi bolsillo igualmente con sus consecuencias directas. El caso es que son mis cuentas y yo me engaño a mí mismo. El problema es que el gobierno nos engaña a todos con las cuentas de todos. Lo sabe. Lo sabemos. Pero el asunto está resuelto y nos podemos ir a ver el futbol tranquilamente.

Me siento muy indignado por esta situación, por lo que nos espera y por lo que hemos visto pasar en otros países con rescate financiero. Nos esperan subida de impuestos, desde el IRPF al IVA, pasando por el IBI,  tabaco y carburantes, impuestos de circulación, aumento de tasas universitarias, aumento y creación de nuevas tasas por gestiones públicas, al tiempo que recortamos servicios públicos (transportes, sanidad, educación, limpieza…) con el consecuente descenso de calidad de servicio y calidad de vida, la revisión de pensiones y de la edad de jubilación, endurecer las ayudas a desempleados, revisar la reforma laboral para endurecerla más todavía… Una lista de reformas, recortes y reajustes sociales demasiado brutal y extensa para que sigamos tragándonos mentiras y soportando todo esto por culpa de una mala gestión de ZP, de Rajoy y de los banqueros, los cuales, todo sea dicho, no verán reducidas sus indemnizaciones, jubilaciones ni sueldos vitalicios. Pero con su mayoría absoluta, pueden moverse libremente. Ahora, dudo mucho que la mayoría del pueblo acepte este chantaje financiero y social.



A menos, claro, que ganemos la Eurocopa, en cuyo caso nos echaremos a la calle a celebrarlo y nos olvidaremos de todo lo demás…


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