jueves, 12 de abril de 2012

Phineas y Ferb

Con mi reciente paternidad, estoy descubriendo nuevas cosas que nunca hubiera descubierto en mi solteria. Aparte de las noches durmiendo mal, las enfermedades y fiebres repentinas, los potitos y papillas, también he descubierto los dibujos animados de Disney Channel. La mayoría me parecen un poco malos y algunos hasta desagradables, pero entre los que se salvan de la quema está “Phineas y Ferb”.



Ya los títulos introductorios son una declaración de principios, dinámicos y divertidos, que resumen lo que la serie ofrece con un rock/ska atípico para ser Disney. Phineas y Ferb, dos hermanastros de 12 años, genios de la ciencia, buscan en cada capítulo construir el invento más grande y divertido. Su hermana Candace anda siempre tras ellos, intentando desenmascararles y acusarles ante sus padres, los cuales desconocen las descabelladas creaciones de sus hijos. Mientras tanto, su mascota, un ornitorrinco llamado Perry, es un agente secreto encubierto que debe desbaratar los planes del genio loco Dr. Doofenshmirtz. Todo esto aderezado con algún número musical (algunos más inspirados y divertidos que otros). Las historias se entrecruzan para que las creaciones de los hermanos y los inventos de Doofenshmirtz se anulen mutuamente, dejando al malvado genio sin lograr sus planes y a Candace sin poder mostrar a sus padres lo que han hecho sus hermanos para que “se la puedan cargar”.

Con una estructura un tanto fija y una duración por episodio de apenas 10 minutos, la serie me resulta de lo más original y divertido que he visto últimamente en dibujos animados. Creativa, con mucha inventiva, las historias entrecruzadas que, a pesar de simples (no olvidemos que estamos ante una serie infantil) resultan de lo más amenas. La actitud de los hermanos y sus amigos es todo un ejemplo a seguir: vamos a construir algo, solo para divertirnos, sin animo competitivo ni egoista. La magnitud desproporcionada de sus creaciones, junto a las propias ideas que las originan, aportan un toque hilarante a la historia. La definición de los personajes tampoco tiene desperdicio, la simpatía natural de Phineas, el lacónico Ferb (apenas tiene una línea de dialogo en cada episodio), la obsesión de Candace por inculpar a sus hermanos, la doble vida de Perry el Ornitorrinco y su relación con su némesis Doofenshmirtz (Dios, como tenga que volver a escribir este nombre otra vez me va a dar algo), los amigos de los protagonistas (Isabella, secretamente enamorada de Phineas, Baljeet y Bufrord, empollón y matón respectivamente con una relación de amistad/odio un tanto peculiar…).

Perry el ornitorrinco como mascota......y como Agente P

Entre los descabellados inventos de Phineas y Ferb, y los “-inator’s” de Doofenshmirts, encontraremos situaciones tan peculiares como el episodio en el que Perry descubre a Doofenshmirtz luchando con otro agente secreto, y como si de una relación de pareja se tratara y ella le hubiera encontrado a él con otra en la cama, se separan azarosos hasta que e “reconcilian”. O como Candace se encuentra que debe decidir entre desenmascarar a sus hermanos o salir con Jeremy, el chico que le gusta. Incluso en un episodio los propios realizadores de la serie hacen burla de sí mismos, recalcando las frases y situaciones típicas que se repiten en cada episodio (Doofenshmirtz gritando “Maldito seas, Perry el Ornitorrinco”, Candace corriendo tras su madre “corre, mira lo que han hecho Phineas y Ferb”, la consabida frase de Phineas “Ya sé lo que vamos a hacer hoy”)  y lo  utilizan como elemento del guión.

Doofenshmittz en uno de sus momentos más megalómanos

Divertida, original, creativa, ideal para los más pequeños y los papis, ha sido una de las gratas sorpresas televisivas que he tenido últimamente. votar