jueves, 19 de abril de 2012

Munchkin

De la desquiciada mente de Steve Jackson, surgió un juego de cartas que nos llegaba con el lema “Mata a los monstruos. Roba el tesoro. Apuñala a tus amigos.”. Esta parodia de los juegos de rol tipo “dungeons” (que para que engañarnos, es el origen de todo este rollo del rol) es uno de los juegos más divertidos que he probado.


La esencia del juego consiste en avanzar por las salas de una mazmorra, derrotar a los monstruos que pudiera haber allí y saquear el tesoro. El objetivo final es llegar a nivel 10. De entrada, empezaremos en nivel 1 siendo un humano sin clase (pringao). Subiremos de nivel al matar a un monstruo, y la raza y la clase la podemos jugar con las cartas. ¿Cuándo aparece un monstruo? En nuestro turno robamos una carta del mazo de mazmorra, boca arriba, que será el equivalente de abrir la puerta de la mazmorra. Si es un monstruo, le combatimos, si es una maldición, cae inmediatamente sobre nosotros, y si es otra cosa, nos la quedamos. ¿Cómo se mata un monstruo? Fácil, comparas tu nivel, sumándole todos los modificadores pertinentes, con el nivel del monstruo. Si es mayor, lo matas. Si no, te toca pedir ayuda o salir por patas. Pedir ayuda implica rogar a tus amigos, negociar, chantajear o directamente humillarte. Huir implica que tiramos un dado, y en caso de no conseguir sacar la tirada, sufriremos el “mal rollo” descrito por el monstruo en cuestión. Puede ser que perdamos un objeto, un nivel o que muramos miserablemente. Si conseguimos derrotar al monstruo, robamos tantos tesoros como nos indique su carta. Si no hubiera salido un monstruo al robar la carta, tenemos la opción de jugar un monstruo que tengamos en nuestra mano. ¿Porqué hacer esto? Evidentemente, solo lo haremos cuando tengamos la seguridad de derrotar a ese monstruo, para subir un nivel y robar más tesoros. Pero andaros con cuidado, nuestros compañeros pueden jugar cartas durante el combate, ya sea para favorecernos a nosotros o para favorecer a la criatura.
Ejemplo de cartas del juego.

Tan sencillo como parece, la cosa puede ser tan enrevesada como queramos. Las cartas en ocasiones tienen reglas especiales que anulan las reglas estándar o que provocarán discusiones entre los jugadores. No faltarán los jugadores que lleven el aspecto tramposo y lúdico del juego al extremo e intenten hacer todas las trampas posibles. Y todo eso forma parte del encanto del juego, que debemos tomarnos como una parodia ligeramente absurda y no como un juego serio al que ceñirse a las reglas.

La parodia es una de sus principales características y puntos fuertes, reforzado por las divertidas ilustraciones de John Kovalic. Solo los jugadores que hayan tenido contacto con el rol y sus partidas de saquear mazmorras y ruinas le sacaran todo el jugo a ese humor, pues a veces da la sensación de que el público que no es especialmente friki en ese aspecto no le parecerá tan divertido. Pero la propia dinámica del juego, en la que el “puteo” entre jugadores y las traiciones se sirven en bandeja harán que pronto dejen de preocuparse por el humor para vengarse de la forma más despiadada de sus compañeros. Porque hay pocas cosas más divertidas que ver la cara de aquel que dos turnos antes te arrebató tu espada +1, cuando en el último instante antes de matar al monstruo que le dará el acceso al nivel 10, sacas a juego un modificador sobre la criatura, en concreto, “Extremadamente grande”, haciendo que su nivel suba 10 niveles e imposibilitando la victoria de tu rival.

Será por ampliaciones...
Si la caja básica os sabe a poco y las partidas os parecen cortas (aunque os aviso, dos horas de juego no os la quita nadie solo con la caja básica), tenéis una buena colección de ampliaciones con más cartas, razas, clases y monstruos. Si la ambientación épica de saqueadores de mazmorras no os gusta, existen las variantes StarMunchkin (parodía de toda la ciencia ficción), SuperMunchkin (orientado a los superhéroes) o Munchkin Cthulhu (en torno a las criaturas lovecraftianas y a sectarios), Munchkin Zombies... cada una con sus propias ampliaciones. Y eso en español, Steve Jackson ha publicado variaciones de Munchkin ambientadas en el salvaje oeste, con luchadores de Kun-Fu, piratas... En vuestra mano está intentar juntar varios juegos. Y si solo las cartas se os quedan cortas, también tenemos Munchkin Quest, un juego de tablero con la misma filosofía, aplicadas a baldosas de mazmorras y miniaturas.

Munchkin Quest desplegado. Con miniaturas todo es más divertido.
En definitiva, un juego para pasar ratos muy divertidos, para tomarse a coña e iniciar rivalidades épicas. Muy recomendable para frikis con sentido del humor y de la parodia, pero igualmente accesible para todo el público. Y un último apunte cultureta: "munchkin" tambien es una raza de gaticos paticortos muy monos. Lo que se encuentra en Google, oye...




votar