lunes, 23 de abril de 2012

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Cuan sorprendidos nos mostramos hace pocos años cuando Steven Spielberg y George Lucas decidieron anunciar una nueva aventura de Indiana Jones. Y cuan inquietos. ¿Otra aventura? ¿Veinte años después? En plena época de remakes y cagadas constantes, nos debatimos entre la duda de si sería una película destacable o un truño de mucho cuidado. Cuando la vi en el cine, creo que aprecie tantas cosas buenas como malas. Ahora que he vuelto a visionarla, creo que puedo hablar con algo de perspectiva.


Evidentemente, no podían hacernos pasar a Harrison Ford por otra aventura contra los nazis en plena Segunda Guerra Mundial, así que nos trasladamos en el tiempo a los años sesenta, en plena guerra fría contra los rusos. Ya tenemos nuevos malos malosos, los rusos. Nada más comenzar la película, vemos como un grupo de soldados rusos asaltan unos almacenes del gobierno estadounidense, arrastrando a un Indiana Jones secuestrado, en busca de una reliquia allí guardada. Empieza con fuerza, desde luego, presentándonos al reconocible héroe con su inseparable sombrero fedora y su látigo, enfrentándose al nuevo enemigo y a una villana, inteligente, letal y fría, interpretada por Cate Blanche. También nos llegan las primeras licencias que nos chocan y, a mí personalmente, me desagradan: Indy se ha convertido en un agente del gobierno, espía y héroe condecorado. Cuando se descubre que es lo que buscan los rusos, nos llega otra impresión que rompe los esquemas de la saga Indiana Jones: se trata del cuerpo de un alienígena. Ni reliquias antiguas ni misticismo religioso ni leches. Un alienígena. Todo esto pondrá a Indiana Jones sobre la pista de una enigmática calavera de cristal con el cráneo alargado, que resultará ser una reliquia de los antiguos indios precolombinos. A lo largo de la película aparecerá un joven pendenciero y problemático, Mutt Williams (Shia LaBeouf), que busca la ayuda del doctor Jones para encontrar a su abuelo, quien también estaba sobre la pista de la calavera y ha desaparecido misteriosamente.

Nueva villana, esta vez de origen ruso comunista, con los peculiares rasgos de Cate Blanche.
 La película destila aventuras, acción, espectacularidad, humor y amor por los cuatro costados. Muy dinámica, entretenida, con un ritmo muy suelto y vivo. Pero proviene de una saga cuya última película había dejado el listón muy, muy alto, y que ya de por sí había asentado unas bases solidas del personaje y sus aventuras. Así pues, nos encontramos con que esta nueva cinta nos ofrece guiños y referencias a toda la saga al tiempo que intenta meter cosas nuevas. Que queréis que os diga… a mí me hace dudar mucho, muchísimo, sobre si esas novedades son buenas o si deslucen la imagen que teníamos de las tres películas anteriores.

Acción, persecuciones interminables y pruebas de resistencia física llenan la película.
Para empezar, si esperábamos ver a Marcus o a Henry Jones Sr., olvidaos, ya que a los personajes interpretados por Denholm Elliott y por Sean Connery solo los veremos en fotos y retratos, ya que murieron tiempo atrás. Pero agradecemos los guiños a estos personajes, como otros pequeños guiños de la historia. Desde esa breve aparición del arca de la alianza a la persecución de los indios (que recuerda sospechosamente al comienzo de “En busca del arca perdida”), la película está llena de referencias a la saga, incluido la manera de Marion Ravenwood de saludar a Indiana, idéntica a su primera aparición en “En Busca del Arca Perdida”. Cosa curiosa, despues de ver a Indy enamorar y liarse con una chica distinta en cada película, resulta que siempre estuvo enamorado de la primera, que cosas. Por otro lado, aprovechando la época y las características de la historia, se complementa con múltiples referencias y guiños al cine de serie B de la época, en la que las historias de ciencia ficción reflejaban en miedo a la guerra fría y a las consecuencias de la nueva era atómica. Tanto la guerra fría, como las pruebas atómicas, como los alienígenas están presentes en la película. Por si queremos más guiños cinematográficos, la primera aparición de LaBeouf imita la estética de Marlon Brandon en “Un Tranvía Llamado Deseo” y el estilo de joven macarra de “Semilla de Maldad”.
Shia plagiando imagen y estilo. Mucho tiene que cambiar para que me caiga bien este tio...

A pesar de las declaraciones de Spielberg previas al rodaje de la película en las que prometía rodarla a la antigua usanza y mantener así el espíritu de la saga, sin tirar de ordenadores para los efectos especiales, lo cierto es que mitad de la película da la sensación de arrepentirse de sus palabras, introduciendo cada vez más escenas producidas mediante CGI, desde una explosión nuclear a la épica escena final (donde se les va la mano y aquello pierde un poco de sentido), pasando por las hormigas carnívoras de la selva. Espectacular, sí, y de una factura impecable, pero rompe en gran medida con el aroma de las aventuras clásicas.

Un poco de cartón piedra, a la vieja usanza, nunca viene mal.
Como veis, vamos sumando puntos a favor y en contra de la película. Como película de aventuras está bien, bastante correcta, con un ritmo muy bueno, mucha acción y espectacular. Como película de Indiana Jones… puf, se queda corta. Ya la escena final de “La Última Cruzada”, con Indy y sus compañeros cabalgando hacia el ocaso, nos indicaba que se cerraba una trilogía que nos hizo soñar a muchos de pequeños. Su retorno debía estar a la altura respetando la esencia de la saga. Pero la esencia se desvanece entre cambios de épocas, de enfoques, con los nuevos efectos especiales y, porque no decirlo, con Shia LaBeouf. Sobre todo, esa escena final que me hizo temblar en mi asiento, en la que Shia coge el sombrero de Indiana del suelo y por un momento, solo por un momento, dejan entrever quien será el heredero de las aventuras de Indiana (Desde aquí mandamos nuestro apoyo incondicional a Tiago en su misión). En serio, ese tío es insufrible, como se nos presente como el nuevo Indiana Jones se va a liar parda.  A lo que iba, que a pesar de estar llena de guiños a la trilogía original, no logra estar a la altura en cuanto a personajes. No llega a ser mala, desde luego, pero cuando hasta LaBeouf despotricó contra ella, es que algo se ha quedado a medias.

Marion Ravenwood, reminiscencias del pasado de Indy.
Como curiosidad, en los extras vi un documental sobre el rodaje y preproducción de la película. Es muy curioso ver como Spielberg no estaba nada convencido del proyecto, y que fueron Lucas y Harrison Ford los que le convencieron. Una vez convencido, le tiraba para atrás la temática: alienígenas. Y es divertidísimo ver a Lucas, todo convencido, decir “no son alienígenas, son seres extra-dimensionales”. Y quedarse tan a gusto, oye. Creo que en el resultado final se nota demasiado los desatinos de George Lucas y que Spielberg estaba muy poco convencido del proyecto.

Y digo yo: ¿George Lucas no podía estarse quieto ya de una vez?
Así que sabed a qué ateneros. Incondicionales de Indy, os quedareis un poco a medias con esta última aventura, a pesar de lo largo de su título. Como película de aventuras, pasareis un buen rato viéndola. Si no le pedís peras al olmo, es una buena película para una tarde de domingo. Si queréis el colofón final a una magnífica saga que recordamos con nostalgia e ilusión… quedaros con “La Última Cruzada”. votar