lunes, 5 de marzo de 2012

Marzo Negro… y yo en contra.

Está rulando por internet una propuesta denominada “Marzo Negro”, en la que se insta a no comprar películas, libros, música ni demás elementos de cultura alegando una protesta contra la industria y su involucración en la ley Sinde, la coacción de la libertad de expresión y la restricción de la cultura libre. Aparte de un primer sentimiento de apoyo por mi parte más rebelde subversiva, una pequeña reflexión me lleva a posicionarme en contra de esta propuesta.

¿Cuánto vale la cultura? ¿Cuánto estamos dispuestos a gastarnos? Soy de los que está en contra de que un CD cualquiera cueste 21€, o que te quieran soplar 25€ por una película de estreno en DVD. Si pensáis que son precios excesivos, haced como yo: no los compréis. Hasta aquí estamos de acuerdo con la iniciativa del Marzo Negro, y compartimos el ideario. Por mi experiencia como músico, el precio de un disco de serie media recién estrenado, saliendo de discográfica (con todos los gastos ya cubiertos), ronda los 7-8€ por unidad (que en grupos de más grandes tiradas y popularidad es mucho menor), pero en tienda puedes llegar a encontrarlos por 21€. Este engordamiento del precio provoca una burbuja que no hace más que alentar que el público busque en Internet material, ya que termina siendo inviable tener acceso a todo el material que nos gusta a esos precios.

Pero paseando por un centro comercial (del que no voy a decir su nombre porque no me pagan por hacer publicidad), me encuentro un apetecible 3x2 en DVDs. Mirando títulos y precios, descubro para mi sorpresas que “X-MEN: Primera Generación”, está a 9€, con regalo de entrada para ver “StarWars: Episodio I” en 3D. “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, 7€, siendo una película reciente y que no está nada mal (aunque no al nivel de sus predecesoras, pero eso es para hablar en otro artículo).  “Babel”, otra película de calidad, 7€. Y la lista continúa una edición especial de “Alien”, con contenidos extras, escenas eliminadas, tomas falsas y documentales, “Cartas desde Iwo-Jima”, “Banderas de Nuestros Padres”, “La Liga de los Hombres Extraordinarios”, clásicos del blanco y negro, cine de aventuras (Indiana Jones entre ellos), comedias y dramas, con precios que oscilan entre los 5, 7 y 9€. Con el añadido de contar con un 3x2. En mi caso, por 16€ me adjudiqué tres títulos, un par de ellos relativamente reciente, de películas que considero buenas y de alto nivel. Nada de serie B y teledramas de Antena3 al mediodía los fines de semana. Que quereis que os diga, a ese precio, yo sí que lo compro.

Pero, ¡Estamos en Marzo! ¡Toca el Marzo Negro! ¡No hay que comprar! ¡Anatema! Bueno, pues sí, pero si lo que queremos es hacer la cultura accesible, paga el precio que consideres justo y accesible. Si cada título estuviera a 18€, o incluso a 15€, seguramente no hubiera comprado nada. Pero considero que 6€ por película es un precio justo. Aún así, hay quien sigue protestando. ¿Cuál es el precio justo para ellos? ¿Gratis, por la cara? Admito que todos accedemos a internet a descargar música, series y películas por que el coste de adquirirlas en tiendas es demasiado elevado y queremos acceso a ese material. Pero cuando os ponen ese material a un precio asequible, ¿lo compráis? ¿O seguís pirateando vilmente? Si tu excusa para descargar es que en tienda está muy caro, pero cuando lo rebajan lo ignoras completamente y sigues descargando, ¿en qué lugar te coloca eso?

Secundo la idea de no comprar material cuyo precio está inflado de manera descarada, dejar que la industria y los comercios se coman la burbuja que ellos mismos han provocado. Y no es cosa solo de Marzo, es una actitud continuada. Pero no admito excusas tontas cuando la cultura es accesible. Que no me guste la aplicación de la ley Sinde, no esté de acuerdo con sus términos y considere a la SGAE una panda de vividores que entorpecen la cultura más que ayudarla es otra cosa. Pero seguir ciegamente este tipo de iniciativas, reclamando una cultura libre cuando en realidad queremos decir “por la cara” (debe ser la confusión de la traducción del inglés, donde “libre” y “gratuito” se dicen igual, “free”), no me parece responsable.  Si pensais que la cultura es gratuita, id a un concierto de un grupo poco conocido cualquier fin de semana en vuestra ciudad (hay muchos y muchos gratis) y preguntadles cuanto les sale la broma de dedicarse a la música, entre instrumentos, amplis, local de ensayo, clases y el transporte. O incluso el alquiler de la sala de conciertos. Y a todo esto, ¿Cuándo fue la última vez que fuisteis a un concierto?

En fin, sois libres de aplicaros el “Marzo Negro” y secundarlo… sobre todo, si creeis firmemente en la afirmación de que la industria está detras de las leyes SOPA, Sinde y similares... pero lo que sí os pido, es que lo hagáis con criterio y cabeza.



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