jueves, 15 de marzo de 2012

John Carter

Con expectación y ansias esperábamos la llegada de “John Carter”, la nueva película de aventuras basada en la obra de Edgar Rice Burroughs (creador de Tarzán, por aquello de dar alguna referencia conocida) de la mano de la factoría Disney y Pixar, la primera incursión de estos últimos fuera del cine de animación.


La trama, inspirada por “Una Princesa de Marte”, narra como John Carter, un veterano soldado, es transportado misteriosamente a Barsoon (Marte), donde se verá envuelto muy a su pesar en una guerra civil de proporciones épicas. Dada la baja gravedad del planeta vecino, John Carter cuenta con una fuerza y capacidad de salto y movimiento asombrosos, lo que no le impedirá caer prisionero de los Thar, una raza alienígena de humanoides verdes con cuatro brazos y gran tamaño, guerreros que solo respetan la fuerza.

Acción y espectacularidad están fuera de toda duda.


Visualmente tengo que decir que la película es impecable y asombrosa. Por un lado, han conseguido aunar el estilo pulp retro que caracterizaba las obras de Burroughs y sus contemporáneos, con los modernos efectos especiales y estética. La recreación de la tecnología marciana (con un puntito de SteamPunk bastante curioso), los diseños de trajes y armaduras, la combinación de armas de fuego y espadas, las criaturas… todo esta cuidadosamente recreado, siendo uno de los grandes puntos fuertes de la película.

El diseño de la tecnología marciana es todo un alarde de imaginación.

En cuanto a la trama, debo reconocer que tiene puntos a favor y en contra. Por un lado, la narración está muy bien llevada, comenzando con la muerte de John Carter en la Tierra, llamando a su heredero (el propio Edgar Rice Burroughs) que recibirá un diario personal con las anotaciones del difunto. La lectura de este diario llevará la acción a los años previos, explicando como John Carter llega a Marte, sus aventuras allí y su posterior vuelta. El planteamiento del personaje de Carter se nos antoja interesante, un soldado con un expediente impecable que, estando de vuelta de todo, se aleja del ejercito asqueado por la lucha sin sentido. El problema viene en el planteamiento de la aventura marciana. La sensación general es que no se profundiza en la negativa de Carter a luchar, dejando el regusto de que tan solo tenemos un boceto del personaje sin llegar a darle profundidad. Luego, la historia de amor, tan típica dentro del esquema del cine de aventuras que no se han molestado un ápice en desarrollarla. Por último, las motivaciones de Carter para tomar partido en la guerra civil deslucen mucho con su determinación de no tomar parte. [Spoilers ON] Básicamente, toma partido por el bando de la chica por que le mola la chica. Da la sensación de que si la chica hubiera pertenecido al bando de los malos, John Carter la hubiera seguido igual. [Spoilers END]

Esta chica, que se supone que tiene la piel roja, es la culpable de todo.

El desarrollo de la cinta queda estancando en el típico esquema de películas de aventuras, aún cuando se podría echar en falta algo más de humor (que algo tiene, pero poco y muy ligero). Con una puesta en escena espectacular y una trama a priori interesante, cae en muchos tópicos del género que impiden que este título destaque. Está bien, es entretenida, tenemos acción y emoción a raudales, pero aparte del entorno visual y la trama en la Tierra, el resto de la película cae en el esquema general y la impide convertirse en un título indispensable. Ojo, es un título interesante, pero de ahí no pasa. Además, no podemos dejar de encontrar múltiples referencias visuales: desde He-Man a StarWars: Episodio I, hacen que aunque las novelas daten de 1911 y sean muy anteriores, la película pierda originalidad a ojos del público.

El simpatico Gula hará las veces de secundario cómico y mascota del héroe.

Así pues, no esperéis un clásico de culto instantáneo. Es una película de aventuras bien avenida, con una estética cuidada y una maravillosa puesta en escena, final abierta con tramas abiertas para futuras secuelas, y muchos tópicos. Una pena, pues podría haber pasado a ser un clásico indispensable, pero a mi parecer, se va a quedar a las puertas. votar