jueves, 22 de marzo de 2012

The Big Bang Theory

Posiblemente estamos ante una de las series más frikis, divertidas y atractivas de la televisión. No tanto por su originalidad como por el planteamiento de sus personajes. Una sit-com sobre dos peculiares compañeros de piso, sus amigos y una nueva vecina que hará que uno de ellos babee por ella lo indecible no es algo demasiado original, la verdad. Pero si el grupo lo forman un genio de la física teórica maniático y obsesivo, un físico experimental con algún que otro complejo, un informático judío que trabaja para la NASA (y aún vive con su madre) y un investigador astrofísico hindú, todos ellos frikis locos por los cómics, los superhéroes y la ciencia ficción, tratando de impresionar a una rubia de las clasificables como “chica popular del instituto”, se torna algo más interesante. Y así, sin más, se presenta “The Big Bang Theory”.


La vida de nuestros protagonistas gira en torno a la universidad, la tienda de cómics y las quedadas para jugar al Halo o a las cartas (y no me refiero al poker, sino a los Guerreros de Ka’ar…). Seldon es un insufrible compañero de piso, maniático, obsesivo, carente de empatía y de habilidad social alguna. Leonard, su compañero de piso, es su mejor amigo, aunque la convivencia entre ambos a veces es complicada por las peculiaridades de Seldon. Raj, el investigador hindú, tiene fobia a hablar con mujeres (solo puede si está borracho) y Howard, el informático, intenta aparentar ser un galán que realmente no se come un rosco y todavía vive con su madre, con quien tiene una dependencia un tanto peculiar. El mundo de estos cuatro pintorescos personajes, que apenas tiene relación con las inquietudes del resto del mundo,  se desmorona con la llegada de Penny, una nueva vecina. Leonard se sentirá inmediatamente atraído por su nueva vecina, a pesar de ser consciente de que para él es prácticamente inaccesible. Las situaciones y enredos comenzarán dando lugar a una tensión sexual no resuelta entre ambos.

Frikis en estado libre. Sin aditivos
A lo largo de los episodios los protagonistas hacen numerosas referencias a temas relacionados con Star Treck, Star Wars, los superhéroes, tecnología, redes sociales y demás temas frikis. Llega a ser divertido buscar algunas de las referencias más ocultas, sorprenderse con la aparición de Stan Lee o Jack Kirby, o intentar descifrar algunos de los galimatías científicos que sueltan (que por cierto, la mayor parte de ellos tienen sentido y no se limitan a cháchara pseudo-científica). A pesar de que en un principio Leonard y Penny parecen acaparar la trama, Seldon destacará pronto como un personaje principal de la serie, absorbiendo protagonismo gracias a su peculiar forma de ver la vida y a las frases lapidarias que desprende. Raj y Howard, a pesar de ser protagonistas de algunas de las historias, se quedan en un modesto segundo plano. Y de fondo, chistes y chascarrillos, como el juego de “Piedra, Papel, Tijera, Lagarto o Spock”, la partidas al WoW, los inventos de robótica e ingeniería, y por supuesto, amor y amistad.

Son frikis, y lo demuetran. ¡Espera!
¿Esa es Penny?Para saber como ella acaba disfrazandose, tienes que ver la serie.
Con la evolución de las temporadas encontraremos que Penny hará de enlace entre el grupo con el “mundo real”, estrechando los lazos de amistad entre ellos (muy a pesar de la chica). Iremos descubriendo amoríos, rupturas, celos, nuevos personajes que aparecerán en el entorno del grupo… En este aspecto, cabe destacar a Amy Farrah Fowler, una cita a ciegas para Seldon que parecía ser un personaje secundario para un par de capítulos y que, durante su aparición, se ha hecho un hueco en la serie llegando a eclipsar a Seldon. Tan brillante, inteligente y asocial como él, mantiene una relación con Seldon (que no noviazgo) y una extraña amistad con Penny.

Seldon y su simil femenino, Amy.
Divertida de principio a fin, optimista desde su canción introductoria, con una audiencia en aumento, es de las series más divertidas que he visto en mucho tiempo. Su tramas son divertidas y directas, llenas de referencias frikis, y sus personajes tienen un carisma especial. En sus escasos veinte minutos de duración, cada episodio nos acerca a estos personajes a los que cogemos un cariño especial, a la vez que nos reiremos de ellos. Y siendo sincero, aunque sean exagerados, más de uno se sentirá identificado con algún aspecto de ellos. Así que os la recomiendo, tanto si sois frikis como si no, para que os echéis unas risas.

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