lunes, 12 de marzo de 2012

Another World

Como viene siendo habitual, cuando me pongo a hablar de videojuegos se me nota una vena nostálgica y tiendo a desglosar títulos antiguos que, por activa o por pasiva, marcaron mi etapa adolescente. Esta vez le toca el turno a “Another World”, un clásico de aventuras que, a pesar de sus gráficos, no ha envejecido tan mal.





Recuerdo lo impactante que fue en su momento la primera vez que arranqué el juego. Sin diálogos, sin subtítulos, la introducción nos mostraba una animación en la que nuestro protagonista llegaba en un deportivo a un laboratorio (de aspecto un tanto clandestino), donde tiene instalado un acelerador de partículas en el sótano. Hoy vemos esa animación y nos puede parecer una cutrada, pero en su momento, 1991, hace 20 años, os aseguro que fue toda una revolución.

Sí, son gráficos poligonales y de colores planos, pero la introducción era sencillamente impactante.
El caso es que, en mitad del experimento, algo sale mal y una explosión se traga al protagonista y parte de la instalación. La explosión ha trasladado a nuestro héroe a otro mundo, extraño y duro, donde debemos sobrevivir a toda costa. Pronto descubrimos que un simple gusano puede ser algo mortífero, no hablemos ya de la sospechosa criatura oscura que se mueve por las montañas y parece acecharnos.

Esa sombra en las rocas del fondo nos dará un buen susto...
La fluidez del movimiento del personaje era sorprendente, lo realista de sus carreras, saltos y patadas. Sorprendente era el desarrollo del juego, una historia en sí misma, que sin palabras ni diálogos consigue cautivarnos y engancharnos. Tras lograr huir por los pelos de las bestias que pueblan este mundo extraño, nos encontramos con unos seres armados que, si en un primer momento parecen ser nuestros salvadores, pronto se revelan mucho menos amistosos, metiéndonos en un jaula. Allí conoceremos a otro ser, también enjaulado con nosotros, que se convertirá en nuestro compañero de fatigas, guiándonos y ayudándonos a resolver los puzles que nos iremos encontrando. La huida nos revelará un mundo tan extraño como fascinante, y comprender y aprender a usar la tecnología, en particular, la pistola y el escudo de energía que genera, será algo vital.

La ayuda de nuestro amigo alienígena será indispensable.

Si pensáis que es un juego de avanzar y matar sin más, estáis equivocados. Matar será inevitable, y necesitamos avanzar, pero para hacerlo debemos descubrir la secuencia de acciones que debemos tomar. Apretar una palanca en un momento determinado, destruir una puerta con la pistola o proteger a nuestro nuevo compañero nos abrirá la puerta para seguir avanzando…o no. No es que el juego sea complicado, pero requerirá de nuestra atención. Entre medias, pequeñas animaciones completarán la historia y las acciones de los protagonistas, y nos sorprenderán con paisajes increíbles del nuevo mundo. Este uso de técnicas cinematográficas incrustadas en el juego, y el hecho de que toda comunicación se realiza mediante comunicación no oral, solo gestos faciales y corporales, le ha hecho ganarse a pulso el título de juego de culto.

Esto no es Kansas...
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