jueves, 16 de febrero de 2012

The Commitments

The Commitments es una historia relativamente sencilla sobre las dificultades de formar un grupo de música. Una historia de esfuerzo, cabezonería, amistades y enemistades… y música. Sobre todo, música. Inspirada en la novela homónima de Roddy Doyle y dirigida por Alan Parker en 1991, esta completa película transciende el mero género musical.

La acción se sitúa en los barrios pobres del Dublín norte de los años 80, pero podría trasladarse sin problemas a cualquier época. Jimmy Rabbitte, un joven con las ideas muy claras, toma el papel de productor de una banda de música. Suya es la decisión de montar una banda de soul, música generalmente norteamericana interpretada por gente de color (lo que da lugar a uno de los comentarios más ácidos de la película, “Los irlandeses son los negros de Europa, los dublineses son los negros de Irlanda, y los dublineses del norte somos los negros de Dublín.”). Mediante anuncios en los periódicos, Jimmy consigue reunir una variopinta banda, tras un duro proceso de selección. Tras un caótico comienzo en unos ensayos más bien demenciales, el grupo toma forma y empieza a dar sus primeros bolos. Todo apunta a una carrera exitosa, si no fuera por la aparición de factores tan humanos como los celos, la envidia, el desengaño, el ego y los choques de carácter.

Ya tenemos banda. ¿Y ahora qué?
La película reúne varias facetas que hacen que su conjunto sea muy interesante. De entrada, tiene humor, en ocasiones un humor algo sarcástico y resentido por las circunstancias, pero tiene más de un momento en el que nos hará reír. Es un retrato social, un relato costumbrista del ambiente callejero de un Dublín obrero y empobrecido, con algunas escenas que podrían estar sacadas de una película post-apocaliptica. Durante los frecuentes paseos, idas y venidas de Jimmy respiraremos el ambiente de las calles, los niños jugando a romper cristales, los mercadillos de compra-venta de casi cualquier artículo, los edificios de hormigón en penoso estado… La relaciones entre los miembros del grupo, su psicología, sus roces sexuales, sus tensiones, son otro de los elementos importantes de la historia, que marcarán el destino de la banda.

Los primeros conciertos se dan en cualquier sitio, de cualquier manera. Y sin cobrar, por supuesto.
Pero lo que marca de manera especial la película es la música, tratada con una pasión especial como si fuera un protagonista más. Con una cuidada selección musical de temas clásicos del soul, magníficamente interpretados, con temas de Wilson Pickett, Aretha Franklin, Otis Reeding, The Marvelettes, entre otros. Solo la banda sonora de la película de por sí vale la pena. Vale la pena destacar que esta película es la primera colaboración del grupo The Corrs, cuyos tres hermanos aparecen en distintos papeles, mucho antes de lograr su éxito mundial. El resto de la banda también eran músicos reales que interpretaban su instrumento, siendo el vocalista Andrew Strong (un híbrido entre Meat Loaf por su físico y Joe Cocker por su voz) un autentico descubrimiento.

Joey "el Labios" (el de la izquiera) le está enseñando a tratar con dulzura la boquilla del saxo.
No queráis saber el simil que acaba de usar para ilustrarle.


Música, retrato social, humor, psicología, drama… una película tan completa que resulta difícil de clasificar, pero tremendamente fácil de disfrutar. Si no la habéis visto, estáis tardando. NOTA: Commitments no significa nada. Si quieres saber de donde sale el nombre, te toca ver la película.

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