jueves, 9 de febrero de 2012

Spiderman Noir

La puerta abierta por los “What If…?” de Marvel ofrecen un oportunidad muy tentadora para cualquier dibujante o guionista para reimaginar el universo de nuestros superhéroes favoritos. Como ya sucediera con el espectacular 1602 de Neil Gainman, que situaba la aparición de los superhéroes en la época victoriana, la Serie Marvel NOIR nos sitúa en los años 30, en la época de la Gran Depresión Norteamericana. El encargado de inaugurar esta nueva línea editorial no es otro que uno de los grandes buques insignia de la compañía: Spiderman.


Recuperando el sabor del cine negro, Spiderman Noir nos sumerge en la época de la ley seca, de los gangsters y matones, corrupción y pobreza que siguió al crack del 29. Adaptando personajes y situaciones a este nuevo entorno, leer Spiderman Noir es redescubrir una historia del todo conocida, dejándonos sorprender por nuevos detalles. Todo es similar, es conocido, y sin embargo, todo es nuevo. Puede que a algunos no les guste el nuevo enfoque, ver a una Tia May reconvertida en revolucionaria del proletario, que la transformación de Peter se deba a una maldición mística o que Norman Osborn sea, directamente, un matón. Pero dejándose llevar por la ambientación y la historia, todo encaja, tiene sentido y refuerza la historia. A fin de cuentas, se trata de hacer algo nuevo y original, no de repetir lo mismo. David Hine y Fabrice Sapolsky consiguen aunar los rasgos clásicos del personaje con su nuevo entorno. Cierto es que la historia no es enrevesada ni totalmente original, pero está contada con un buen sentido del ritmo y plantea unos dilemas morales al protagonista que le llevan a convertirse en Spiderman y mantener su filosofía de “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, frase que, por cierto, no citan textualmente en el cómic pero que dejan transmitir en la historia.

Desde la primera página nos sumergimos en el oscuro mundo de los años 30.
El dibujo de Carmine Di Giandomenico tal vez no destaqué en espectacularidad en un primer vistazo, aunque resulta más que correcto. De hecho, se aleja del vistoso y colorido traje de nuestro protagonista arácnido o de alguno de sus antagonistas, para reconvertirlo a un sencillo uniforme oscuro reconvertido, con máscara de cuero y gafas de aviador. Pero a según nos fijamos, el dibujante ha recreado con habilidad  y buen criterio el ambiente de película de gangsters, de cine negro, sumergiéndonos en la noche de los años treinta con sutileza y cierto realismo en la ambientación (a pesar de alguna cagada de guión, como oír decir a J. J. Jameson que EE.UU. es la nación más rica del planeta, cuando precisamente en esa época era la nación con mayor deuda externa del mundo).

Ni arañas radioactivas, ni mutantes ni modificadas genéticamente. Son otros tiempos...

Entre algunas pegas podemos ponerle la seriedad con la que enfocan el personaje de Peter Parker, tanto en su faceta de joven adolescente como de superhéroe enmascarado, abandonando todo el humor del que hace gala en sus otras versiones. Pero la situación no da para muchos chistes, Peter ha perdido a su idolatrado tio a manos de los mafiosos de la ciudad, y está descubriendo un mundo lleno de corrupción y podredumbre. Presentarnos a Tía May como una revolucionaria cercana al comunismo tampoco ayuda, desde luego, y que Norman Osborn sea un mafioso en lugar de empresario choca un poco con la historia clásica. Además, la historia se queda en la presentación del héroe, como consigue y utiliza sus poderes, como asume su responsabilidad, dejándote con ganas de más y dando pie a una nueva serie de historietas. No en vano, abundan en este cómic multitud de referencias a otros personajes de la saga, desde Gata Negra, el Dr. Otto Octavius o Betty, la secretaria del Daily Bugle.

La dulce Tía May asume un papel más revolucionario en este nuevo enfoque.

En resumen, un digno comienzo de una serie que se nos antoja interesante, por su enfoque y su aroma a cine negro mezclado con superhéroes. Daredevil y Lobezno también han pasado por la metamorfosis de los años treinta, historias que esperamos leer y disfrutar pronto, y que nos ofrezcan cierta continuidad reescribiendo una historia que, siendo la misma de siempre, resulta nueva votar