miércoles, 25 de enero de 2012

Sobre el cierre de MegaUpload y la Cultura Libre

Mucho se ha dicho a favor y en contra del cierre de MegaUpload, desde ataques a la piratería a defensas de la cultura libre. Un tema tan escabroso y que me toca tan de cerca (como usuario y como músico/autor) que no puedo escapar a realizar mi propia reflexión sobre el tema.


Teóricamente, MegaUpload  ha sido cerrada y sus directivos detenidos no tanto por la piratería como por evasión de impuestos y una serie de complicadas actividades económicas que, en último término, estaban basadas y alentaban a la piratería de contenidos con copyright. Si esto fuera así, no tendría mayor problema, pero el caso es que por un lado me huelo que todo eso no es más que una cortina de humo para quitarse de en medio algo que no podían controlar. Lo cierto es que MegaUpload era el servidor favorito desde el que descargarse música, películas, serie y todo tipo de material por la cara, pero MegaUpload era una herramienta usada por malas manos. Prohibir la venta de cuchillos de cocina por que pueden ser utilizados para matar a alguien es igual de ridículo. En la medida de sus posibilidades, cuando el servicio de MegaUpload recibía una llamada de atención de los propietarios del material protegido, la web borraba los archivos de su servidor. Dado el volumen de datos y tráfico de MegaUpload, es casi imposible monitorizar e inspeccionar todo el material, por lo que recae en los usuarios tener control sobre lo que suben y comparten. Porque esa es otra, MegaUpload no ofrecía un buscador de ficheros, no para dificultar las labores antipiratería de la ley, sino porque se concibió como un servicio de alojamiento. Es el usuario el que sube material protegido sin permiso y lo comparte en foros. O bien, el que sube material con permiso y lo divulga.

Este caso no es tan extraño: yo mismo, con mi grupo de música, teníamos alojado en MegaUpload los discos de la banda para ofrecerlos en descarga gratuita. El cierre de MegaUpload únicamente ha revertido en que grupos y artistas noveles, pequeños, emergentes y sin una campaña de marketing ni compañía que les apoye tengan menos difusión. ¿Acaso Madonna va a tener problemas en darse a conocer por que alguien colgara su último disco en MegaUpload? Evidentemente no. Ojo, con esto no estoy justificando y autorizando la piratería, simplemente expongo lo evidente: Internet es una herramienta abierta que abre camino a muchos artistas nuevos, y con estas medidas únicamente se limita a estos artistas.

Para muestra, un botón. En este link teneis la particular protesta y reflexión del autor del webcómic “Sinergias sin control”. Es largo de leer, pero vale la pena. Las actuales leyes de derechos de autor y las posibles SOPA, Sinde y similares pueden producir casos tan estrambóticos como el que nos cuenta este joven autor. Limitando la creatividad, la libertad de expresión y los nuevos medios de difusión comercial solo se apoya a consolidar un modelo de negocio que está en claro declive y que no entiende las posibilidades de las nuevas tecnologías.

Pero no solo la industria tiene que cambiar su mentalidad. Actualmente, el usuario de internet que alza su voz encolerizada contra el cierre de MegaUpload, proclamando el fin de la cultura libre, tiene que ser un poquito más consecuente y racional. Seamos sinceros: nos ha jodido el cierre de MegaUpload porque  nos dificulta el descargarnos películas, series, música, libro y todo lo que se nos ocurra. Y no voy a ser hipócrita, a mí también me fastidia. Pero nos hemos acostumbrado que “Cultura Libre” signifique “Todo es gratis en Internet”. Lo siento, pero no. Vuestra “Cultura Libre” se limita a que queréis ver la última película de superhéroes o escuchar lo último de Beyoncé por la cara, sin pagar un pavo, porque lo descargamos de Internet. Eso sí, sin perder calidad en efectos especiales ni un solo coro. Claramente es un modelo insostenible. Estoy seguro de que el 80% de estos defensores de la cultura libre no hacen ni caso a los cortos que un director sin medios intenta realizar para hacerse un hueco en la industria cinematográfica y publica gratuitamente en YouTube, ni escucharían un disco de un grupo independiente sin sello discográfico que ha colgado su maqueta en Internet, no hablo ya de ir a un concierto. “Libre” no es necesariamente “Gratis”, aunque en inglés llame a error (N. del T. “Libre” y “Gratis” es “Free” en inglés, para los que solo dominen español, klingol  y uzbeko). “Libre” debería ser  “Accesible”. Y para que sea accesible, debe ser un esfuerzo de todos: discográficas y editoriales deberían ajustar sus márgenes de beneficios y ofrecer el producto a un precio más asequible, el público debe apoyar estas iniciativas reactivando la compra y la venta, los artistas deben tener libertad y facilidad para dar a conocer su obra, salas y expositores ofrecer tratos justos a artistas y publico... lo que viene siendo una reestructuración de la industria en toda regla. ¿Y qué pinta Internet en todo esto? Como he dicho, Internet es una herramienta muy útil y que permite una difusión enorme, pero que todavía está en pañales. Es inevitable cierto porcentaje de piratería (como es inevitable u mínimo porcentaje de paro), pero esta debe ir en apoyo del negocio al ayudar a la difusión y conocimiento de artistas, y no sustituirlo por completo.

Y quizá no sea tan difícil. En mis últimas visitas a los centros comerciales, me suelo pasar por la sección de películas y veo cosas muy interesantes por precios muy asequibles. Que queréis que os diga: “Las Dos Torres”, edición de dos DVDs con extras, documentales y entrevistas, por apenas 7€ me parece un precio bastante digno (verídico). Hace años, antes de Internet y todo este rollo, el sistema consistía en que conseguías material a base de intercambiarlo con amigos y hacer copias en cinta de los discos. Y funcionaba. Te permitía conocer artistas que más tarde seguirías a conciertos y comprarías más material suyo. Internet nos permite hacer esto a lo grande. No dejemos (público, artistas e industria, todos) que esto se nos vaya de las manos.
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