lunes, 14 de noviembre de 2011

Spiderman y la Gata Negra: El Mal que los Hombres Hacen

Para que engañarnos: lo primero que llama la atención de este cómic es su portada con esa pedazo de protagonista (como decía Krahe, “sobre todo a los varones”). Pero profundizando un poco (la belleza está en el interior, ya sabéis), vemos que el guionista de la historia es Kevin Smith. ¿Casualidad, o es el mismo Kevin Smith director de “Clerks”, “Mallrats” y “Dogma”? No es casualidad; es el mismo.


Tratándose además de una historia del celebre trepa-muros, tenía muchos alicientes para que terminará cayendo en mis manos. La verdad, no me he arrepentido en absoluto. Durante los seis números de la serie, Kevin Smith nos narra una investigación sobre unas muertes por sobredosis en la que coinciden Spiderman y Gata Negra, después de años sin verse. Destilando humor, dinamismo y crudeza, el cómic se orienta a un público adulto, abordando temas como la violación, las drogas o el abuso a menores, mientras que nos revela datos sobre el origen de la Gata Negra, su relación con Spiderman, al tiempo que realiza multitud de referencias a la historia pasada de nuestros superhéroes. Por si fuera poco, tenemos algunas apariciones estelares como Daredevil o el Rondador Nocturno.
El dibujo del cómic derrocha dinamismo, y pequeñas referencias como el coche de la imagen.
El dibujo corre a cuenta de la pareja Terry y Rachel Dodson, un dibujo bastante correcto, en ocasiones espectacular, que busca resaltar el dinamismo del movimiento de los héroes y, como no podía ser de otra manera, la voluptuosidad de Gata Negra.
Gata Negra es la principal protagonista de la historia, desplazando a Spiderman.
Le desplazaría igualmente si fuera una secundaria, con ese traje.
Lamentablemente, Kevin Smith se retrasó un par de años en la entrega de los guiones de la segunda mitad de la historia, y se nota un cierto bajón, perdiendo ese toque de humor para centrarse en la resolución del conflicto de manera un poco rápida para mi gusto. Aún así, mantiene la emoción y tensión hasta el último momento, permitiéndose un sorprendente epílogo que abre la puerta a nuevas aventuras.
Las portadas interiores siguen la misma línea de dinamismo y voluoptusidad.
Un cómic recomendable para los seguidores de Spiderman, que captura perfectamente el espíritu del personaje y nos regala humor y acción por parte iguales. Más aun, si os gusta Kevin Smith, su sello queda patente con chistes ágiles y ligeramente picantes, y deja claro su conocimiento de los personajes y del ritmo narrativo.
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