jueves, 24 de noviembre de 2011

Las Nieblas de Avalon, de Marion Zimmer Bradley

Desde pequeñito era un ávido devorador de la literatura inspirada en los mitos artúricos. Evidentemente, y como suele pasar con estas cosas, me encontré con muchos truños y salidas de madre que desvirtualizaban la imagen del mito, aprovechando los nombre reconocidos de los personajes para contar una historia ajena a las leyendas sin ningún tipo de rigor o respeto, ni por la narración original ni por el sufrido lector (o espectador, que todavía sigo soltando pestes desde que vi “El Primer Caballero”).



Pero de vez en cuando, encontrabas alguna pequeña joya. Las Nieblas de Avalón es una de ellas, una interesante vuelta de tuerca sobre la leyenda del Rey Arturo. A lo largo de cuatro libros, el relato se desarrolla principalmente desde la perspectiva de Morgana, la hermanastra de Arturo, que siempre nos habían pintado como la mala de la película y que, en esta ocasión, nos ofrece una visión más humana y realista de la historia. Tras el caos y oscuridad que ocasionó la caída del imperio romano, los antiguos ritos y tradiciones de la religión celta se ven amenazados por la creciente influencia de la religión cristiana, ampliamente misógina e abiertamente intolerante. En medio de las rencillas entre los nobles británicos y la enemistad declarada entre las dos religiones, Arturo lucha por unir y pacificar el país.

Marion Zimmer supo reescribir la leyenda artúrica
con respeto y originalidad al mismo tiempo
Respetando en amplia medida la base que conocemos de la leyenda, Bradley introduce algunos conceptos muy interesantes y que contribuyen a darle realismo al relato, sin dejar de lado algunos elementos mágicos y fantásticos. Por destacar alguno, Merlín es un título honorífico, equivalente al jefe de los druidas, y es ostentado por Taliesin y más tarde por el bardo Kevin. Ambos son Merlín, como lo fueron sus antecesores, alimentando la idea de la inmortalidad del mago. Y Morgana no es un ser malvado y ambicioso, sino una sacerdotisa que defiende su linaje y religión, e intenta asesorar a Arturo para que se mantenga fiel a las antiguas tradiciones. Cuando Arturo las antiguas promesas de ser Rey de celtas y cristianos por igual, y se convierte al cristianismo, Morgana intenta que Mordred, su hijo, sea el representante y dirigente de los celtas, provocando el enfrentamiento y la lucha.

Resulta interesante leer el libro y descubrir cómo, respetando la leyenda que la tradición nos ha comunicado, consigue darle una vuelta de tuerca, darle realismo, crear personajes creíbles y eludir encasillarlos en los buenos buenísimos que se enfrentan a los malos malísimos. Es evidente que la autora ha leído y estudiado las fuentes originales de la leyenda, recuperando personajes que se habían perdido o que, equivocadamente, se han fuisonado con otros similares (como era el caso de Morgana y Morcades, o Taliesín y Merlín). Evolucionando desde Uther Pendragon y la concepción de Arturo, narrando la infancia y educación de Morgana, las relaciones con su hermano, Ginebra y Lancelot, los conflictos religiosos, el famoso triangulo amoroso, para llegar a la guerra civil y la muerte de Arturo, el libro es un relato solido, con personajes intensos y creíbles, y sobre todo realista y mágico a partes iguales.

La miniserie es bastante correcta y fiel al original
Recomendadísimo de principio a fin, no caigáis en la tentación de ver la miniserie, que aunque correcta y fiel, le falta ese punto de magia y fantasía que solo vuestra imaginación es capaz de dar.

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