lunes, 24 de octubre de 2011

La Historia Interminable

Durante la década de los 80 hubo un desbordamiento de fantasía en el cine, produciéndose muchas películas (de muy diversa calidad) que han quedado en la memoria de todos, sobre todo, los que vivimos aquellos años siendo críos. Desde Los Goonies, La Guerra de las Galaxias, los Gremlins, Laberinto… los efectos especiales, marionetas y animatronics salpicaban la gran pantalla para dar vida a universos de cuentos, magia y fantasía. Si hay una película que recoja toda esta magia y fantasía de una manera única, es La Historia Interminable.



Basada en el magnífico libro de Michael Ende, y respetando su estructura hasta más o menos la mitad del mismo, La Historia Interminable nos presenta a Bastian, un joven con problemas de adaptación en su colegio que se refugia en la lectura de un libro muy especial que ha “cogido prestado” en una extraña librería. El libro narra las aventuras de Atreyu, un valiente y joven guerrero que busca salvar el reino de Fantasía de la destrucción que la asola, La Nada, la oscuridad que devora poco a poco el reino condenándola al olvido. La película salta del mundo de Fantasía al mundo real, para mostrarnos que el relato y lo que le sucede a Bastian están íntimamente ligados.

Un libro lleva a Bastian a vivir su mayor aventura. ¿A que esperas para coger tú uno?

Toda la cinta está rodeada de magia, ilusión y mucha, mucha fantasía. Los personajes del mundo fantástico, a cual más extraño y maravilloso, los escenarios, la propia historia, las inolvidables escenas, cautivan al espectador. Es una película infantil hecha para ser disfrutada también por adultos. Para los nostálgicos, que nos podemos sentir abrumados con tanto efecto de ordenador, nos hace valorar la magia de los efectos usados en el pasado.


¿Que personaje generado por ordenador es capaz de competir con estos? Jar-Jar Bing no, desde luego...

La única pega que se le puede poner es que medio libro queda fuera. Por que si la película es fantástica, el libro lo es más, como es habitual. Unos años después intentaron una segunda parte con la parte que quedó fuera, pero no llegó a tener la calidad y la magia de su predecesora.


Es una de esas películas que marcó a una generación. A pesar de que sus efectos especiales han envejecido mal, se le perdona por estar compensada gracias a sus personajes, su historia, su magia… ¿Quién no ha soñado con ser Atreyu cabalgando a Artax, o incluso a Fuchur? Seguid soñando, pues así se alimenta el reino de Fantasía.

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