jueves, 20 de octubre de 2011

Hero, de Jet Li

No soy aficionado a las películas chinas de artes marciales y ostias, pero con Hero de Jet Li hay que hacer una excepción. Pocas veces una película de acción es tan bella de ver.



La historia nos sitúa en la China de hace 2000 años, cuando estaba dividida en siete reinos, y narra como un desconocido guerrero sin nombre se presenta ante el rey de Qin, que amenaza con conquistar los otros seis reinos. El guerrero dice haber matado a tres peligrosos asesinos, Cielo, Nieve y Espada Rota, que intentaban atentar contra la vida del rey. En forma de flashbacks, el guerrero narra al rey como los venció, narrando unas luchas épicas entre espadachines de habilidad casi sobrenaturales que desafían las leyes de la gravedad.

Vale que lo de espadachines voladores es una flipada de aupa, pero la espectacularidad de los duelos es indiscutible.
Tanto el rey como el guerrero irán narrando los acontecimientos, cada uno añadiendo detalles a la historia y su propia versión de los hechos, con lo que la trama irá tomando giros interesantes. Pero lo más interesante de la cinta es que con cada narración, cambia totalmente la fotografía y la estética, centrándose en un color en particular cada vez. Así, desde el principio, la película comienza en tonos grises para contar el encuentro entre el guerrero sin nombre y el rey, y los diferentes tramos de la narración pasan por el rojo, azul, blanco, verde, amarillo… un esfuerzo de estética y fotografía, que hacen de esta película una pequeña joya de arte visual.

Tanto el vestuario como el escenario cambian para ilustrar con el color correspondiente la escena, dando a la película un colorido único y verdaderamente bello.

Aparte de la imagen, las coreografías de los combates son sencillamente espectaculares, recogiendo la esencia de las leyendas chinas de los grandes guerreros capaces de controlar los elementos. La primera lucha desafía las leyes de la gravedad. La batalla en la escuela de caligrafía, con dos de los protagonistas deteniendo las flechas que asolan el edificio, es sencillamente impresionante. El duelo entre Nieve y Luna, en un bosque amarillento de hojas caducas, es de una belleza única. Toda la película nos recuerda que además de espectacular, una cinta de acción puede ser bella. Además, se cuidan esos detalles de la cultura china, como la importancia de la caligrafía, el música y la filosofía, que salpican la historia como elementos secundarios que enriquecen la cinta.

Recomendable tanto por sus combates como por su valor artístico, o incluso por una historia que nos ofrece giros inesperados. Una pequeña joya de arte del cine de acción chino. votar