lunes, 19 de septiembre de 2011

Steelhouse Lane - Slaves of a New World

Rescatando del baúl de los recuerdos y desempolvando CDs de hace unos años, he recordado un grupo que me sorprendió muy gratamente cuando lo escuché por primera vez, sobre todo por lo desconocido que me resultaba y lo interesante de sus canciones. Para todos los amantes del HardRock melódico debería ser un disco de escucha obligada. El grupo era “Steelhouse Lane”, y el disco, “Slaves of a New World”.



El proyecto nace de la unión de Mike Slamer, guitarrista que había tocado anteriormente con “City Boy” y “Streets”, y que ha colaborado con multitud de grupos como Kansas, Fiona, Hardline (el tema Dr.Love del disco Double Eclipse es suyo), House of Lords o Warrant, con el cantante Keith Slack. Mike Slamer asumió las labores de compositor, letrista y productor en la mayoría de los temas, con lo que era de esperar que el sonido del grupo fuera muy guitarrero. En 1998 lanzaron un primer disco, “Metallic Blue”, y al año siguiente el “Slaves of a New World”, siendo esta toda la producción de la banda antes de separarse.

En contra de lo que podía esperarse de un guitarrista productor y compositor, el disco no desprecia las líneas melódicas de la voz ni los arreglos del teclado, cediendo el protagonismo de las guitarras gustosamente a otros elementos de la banda. Con muy buen gusto, los temas son guitarreros, directos, con solos concisos, arreglos muy bien buscados, con unas líneas melódicas de voz fantásticas y arreglos de coros bien elaborados. Con un arranque directo, el tema “Give It All To Me” nos muestra la esencia del disco que estamos escuchando: guitarras ritmicas, solos melodiosos, una voz fantástica y un tema rockero de muy buen gusto. A lo largo del disco, disfrutamos de temas más lentos, con aires de balada de cowboys/western con “Son OF A Loaded Gun”, baladas como “All I Believe In”, temas de HardRock clásicos, melódicos, optimistas y animados como “Seven Seas” o con un toque más oscuro en “The Nightmare Begins”, tal vez el tema en el que más protagonismo cobran los teclados frente a las guitarras.

En conjunto, el disco compacta todos sus temas estupendamente, sin ser en ningún momento repetitivo, resaltando mucho las melodías vocales y sin cansar en ningún momento con solos alargados ni excesos de egos, destilando energía y buen gusto en sus temas. Muy recomendable para todos los fans del HardRock melódico, un disco fácil de escuchar para disfrutar una y otra vez, y para lamentar que la banda se separase con tan solo dos discos en su repertorio. votar