lunes, 5 de septiembre de 2011

Planescape: Torment

Siguiendo con mi línea de friki nostálgico ludópata, os vengo a hablar de un juego que me encantó de principio a fin: “Planescape: Torment”, un RPG ambientado en el universo Planescape de AD&D. Para los profanos en este lenguaje friki, un juego de rol de ordenador sobre una de las franquicias creadas para Advance Dungeons& Dragons, el famoso juego de rol de mesa. Si necesitas más explicaciones, podéis visitar el glosario que elaboró mi colega katakraos, no demasiado extenso pero si lo suficiente. Si sigues sin enterarte de nada, bueno, mejor déjalo, este no es tu lugar.



Volviendo al tema, el universo Planescape es uno de los más complejos de D&D, en el que varios planos de distintos mundos están conectados entre si por portales. Los distintos planos se corresponden a las conocidas alineaciones del juego de rol (legales/neutrales/caóticos con buenos/neutrales/malvados, en todas sus combinaciones). Las criaturas de estos planes luchan entre ellas, las celestiales contra las abismales (en el juego evitan los términos ángeles y demonios, pero en resumen, son lo que son) manteniendo un precario equilibrio. En esta ambientación, comienza nuestra aventura. Nuestro personaje (llamado “El sin nombre”, para no complicarse la vida), despierta en una morgue, cubierto por un sudario. Su piel, cubierta por doquier por cicatrices, se muestra gris y desagradable, despidiendo olor a formol y a muerte. Sin recuerdos y sin entender donde está, el terminar de ser arrastrado en una camilla por una especie de zombie, tan solo recibe la ayuda de una calavera parlante y flotante, que le apremia a salir de allí. La única pista la tenemos en unos tatuajes en la espalda. Al poco de comenzar nuestra aventura, empezamos a descubrir nuestro pasado, nuestra búsqueda y la naturaleza de nuestro personaje.

Este tio de piel gris llena de cicatrices es nuestro protagonista. No, no lo puedes personalizar ni cambiar el careto, es así y punto. Y no, tampoco puedes cambiarle el nombre, sencillamente no tiene nombre.

Usando el motor de juego de la serie Baldur’s Gate, a lo largo de la aventura se nos unirán distintos personajes, hasta un pudiendo controlar a seis en total, cada uno con su personalidad, alineación y sus propias motivaciones para seguirte. De ellos podemos aprender nuevas habilidades y cambiar de clase, escogiendo a lo largo de la aventura entre guerrero, ladrón o mago. Incluso podemos cambiar de clase con tan solo hablar con un maestro, con lo que podemos personalizar ampliamente a nuestro “sin nombre” al modo de juego con el que más disfrutemos. El control de los distintos personajes del juego es sencillo, ya que podemos pausar la acción en cualquier momento y ordenar a cada uno lo que queramos que haga. Al reactivar la acción, cada uno realizará la orden indicada. Multitud de misiones, tanto secundarias como primordiales para el desarrollo del juego, nos esperan, y en función de nuestras respuestas, definimos la alineación de nuestro personaje, lo que afectará en algunos puntos de la historia o en el uso de determinados objetos. La historia nos irá descubriendo detalles sorprendentes de nuestro pasado y nuestro objetivo, y sobre nuestras relaciones con nuestros compañeros. Uno de los puntos que primero aprenderemos sobre el juego, es que nuestro personaje es inmortal. No es que no pueda morir exactamente… si perdemos todos nuestros puntos de vida, caeremos redondos, pero despertaremos al cabo de un rato, con una consecuente perdida de puntos de experiencia. ¿Por qué? Es uno de los puntos que tendremos que descubrir a lo largo de juego.

La apariencia y modo de juego es igual a la del Baldur's Gate.

El punto fuerte del juego es la historia y la ambientación. No entraré en detalles técnicos sobre la calidad de los sprites gráficos o buscar algún bug del juego, que los tiene (sin incapacitar ni hacer el juego impracticable, lo hace a veces molesto). Descubrir nuestro pasado y como está afectando sobre el universo, es una aventura en si misma. Las relaciones con nuestros compañeros de aventuras se intensifican hasta el punto de lamentar la perdida de cualquiera de ellos. Y creedme, lo lamentareis... y los perderéis. La línea argumental es quizá una de las más profundas, complejas y mejor elaboradas que he visto. La banda sonora es una autentica delicia, que nos imbuye en este mundo de fantasía de manera prodigiosa. No necesita de grandes efectos gráficos para emocionar y enganchar. Eso si, no es un juego matabichos en el que nos podamos enfrascar ocasionalmente. En un juego largo, en el que la trama es compleja y nos requerirá estar atentos y enganchados durante largas horas.

Nuestra pantalla de inventario y status, sencilla y práctica.
Aunque pueda parecer un clon más en la línea de Baldur’s Gate, Neverwinter Nights o Knights Of The Old Republic, lo cierto es que Planescape: Torment es mi favorito, quizá no el más impactante gráficamente, pero si el mejor elaborado y con la mejor historia y desarrollo argumental. A pesar de los doce años transcurridos desde que salió al mercado, lo sigo recordando como una autentica maravilla dificil de superar... o de igualar.

Al principio es costoso, pero según ganemos en niveles y experiencia, jugar como mago llena la pantalla de espectaculares ataques.

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