jueves, 1 de septiembre de 2011

El Juego de Ender

Una raza alienígena, llamadas los insectores por su aspecto de insectos, estuvo a punto en un pasado reciente de aniquilar a la humanidad. Salvados en el último momento en una batalla épica, la tierra se salvó y la humanidad respira tranquila, pero ahora los insectores amenazan con volver y terminar lo que empezaron.



Con esta base tan aparentemente chorra y revenida, tratada hasta la saciedad en películas de escaso merito, surge una obra totalmente anómala, un libro que engancha de principio a fin y que se ha convertido en obra de culto y referencia en la ciencia-ficción: El Juego de Ender, de Orson Scott Card. Los humanos buscan líderes militares capaces de enfrentarse a los insectores y eliminar así la amenaza que pende sobre la tierra, entrenando a los jóvenes desde muy tierna edad en un campo de adiestramiento militar. Uno de estos jóvenes es Edward Wiggin “Ender”, un joven niño prodigio apartado de su familia con apenas seis años de edad y obligado a convertirse en un líder militar. A lo largo de todo el libro acompañamos a Ender y a sus compañeros en su aprendizaje y formación, primero mediante un juego de equipos en el que prima la estrategia, y más adelante mediante simulaciones de batallas reales, hasta llegar a la prueba final. Mientras, los hermanos mayores de Ender remueven la conciencia de la población terrestre. La amenaza de los insectores está ahí, siempre presente como una espada de Damocles, pero en el fondo no es más que una excusa para que Scott Card realice un excelente tratado sobre la forja la personalidad de un líder, sobre el origen y la insensatez de la guerra, con personajes con una psicología muy cuidada y profunda, mientras realiza preguntas filosóficas de difíciles y controvertidas respuestas.

Orson Scott Card

Sorprendente de principio a fin, El Juego de Ender es más que una historia de guerra entre humanos y alienígenas. Desde la manera en que Ender aprende y resuelve problemas, a la relación de amistad y de odio con sus compañeros, la presión y las pruebas a la que le someten sus superiores y las implicaciones de cada decisión, el libro absorbe en una lectura ágil, dinámica, tan imaginativa como coherente y, dentro de sus elementos fantásticos, realista. A lo largo de su desarrollo encontramos algunos diálogos y reflexiones cada cual más interesantes, como una interesante afirmación sobre el origen de las disputas: “La guerra empezó por que no sabíamos comunicarnos”.

Marvel nos ofreció una adaptación al comic de la novela
Podría ponerle alguna pega, como que en ocasiones, leyendo el libro, te olvidas de que sus protagonistas son niños de seis, ocho, o diez años, pero el propio autor es consciente de esta situación cuando pone este mismo comentario en boca de uno de los superiores de la escuela (“en ocasiones, olvido que se tratan de niños”). En todo caso, gran parte de la novela no tendría sentido si Ender fuera adulto, ya que la adaptabilidad, los razonamientos y el aprendizaje son los propios de un niño, aunque sea superdotado. Tampoco está exento de cierto tono onírico y surrealista en algunas de sus partes, en particular, el juego de ordenador interactivo mediante el cual los superiores evalúan la personalidad y los avances del joven, que puede resultar algo confuso y no resultar del agrado de todos los lectores.

La saga de Ender, al completo
Aunque El Juego de Ender es un libro de lectura independiente, lo cierto es forma parte de una saga, que se completa (en un principio) con otros tres libros (La Voz de los Muertos, Ender el Xenocida y Hijos de la Mente), estos de lectura más ligada entre ellos hasta el punto de que aunque cada uno tiene su trama completa y concreta, es necesario leer los tres para completar toda la historia. Si el primer tomo se centra en la formación de Ender y la guerra contra los insectores, los otros tres tomas un cariz más filosófico, girando en torno a la relación entre los humanos y las razas alienígenas que encuentran, con costumbres e incluso ciclos vitales totalmente ajenos entre ellos, mientras Ender busca de alguna manera una redención por los acontecimientos ocurridos en el primer libro. Paralelamente, Orson Scott Card intentó dar una vuelta de tuerca a la saga y exprimirla un poco más en la serie conocida comola saga de las sombras (La Sombra de Ender, La Sombra del Hegemón, Marionetas en la Sombra, y La Sombra del Gigante), historias paralelas sobre personajes que permanecen a la sombra de Ender. El autor prepara un nuevo libro, que pretende aunar ambas sagas y responder las preguntas sin respuestas que se generan en ellas.

El Juego de Ender es una obra fantástica, capaz de mantener la acción y la emoción, al tiempo que obliga a reflexionar. Premiada y aplaudida por igual por crítica y público, es una obra que no ha quedado desfasada con el tiempo. El resto de la saga de Ender, cambiando su enfoque y desarrollo, completa una serie que no debería pasar desapercibida. votar