lunes, 13 de junio de 2011

Serenity

Hace mucho tiempo oí hablar de Serenity por compañeros de espíritu friki afín al mío. Que si era una pasada de película, que si sus diálogos, que si sus personajes… vamos, que era una maravilla. Aún así, tarde algún tiempo en hacerme con ella y poder verla (tantas veces me han recomendado cosas maravillosas que luego eran un truño…). Un tiempo de espera que luego lamenté enormemente ¿Cómo había dejado pasar tanto tiempo antes de descubrir esta pequeña joya? Una película que para el gran público pasó desapercibida, de la que solo había oído hablar en corrillos frikis y que para mi era una completa desconocida, resulta que ahora es una de mis películas de ciencia-ficción y aventuras favorita.

Si, lo sé, la carátula no inspira mucha confianza...


La trama de la historia nos sitúa en un futuro lejano, en el que la humanidad abandonó la sobresaturada Tierra para vivir en un lejano sistema solar, cuyos planetas han sido convenientemente “terraformados”. En este sistema, varios planetas se rebelaron contra el sistema central en una guerra por la independencia que finalmente perdieron. Malcolm Reynold, un ex-veterano de la guerra que luchó en el bando perdedor, se gana la vida junto a su tripulación haciendo trabajos de dudosa legalidad en los planetas fronterizos, donde se mezcla el ambiente y los tópicos del oeste americano con la estética y filosofía china. A raíz de recoger a dos hermanos fugitivos, perseguidos por la alianza, la tripulación se verá envuelta en una aventura que les obliga a huir y, finalmente, tomar decisiones que cambiarán, para bien o para mal, sus vidas y, quizá, la historia de la alianza.


Serenity es la continuación, o más bien el colofón final, de la serie FireFly. Cancelada tras una única temporada de 14 episodios, Josh Whedon (productor de Buffy Caza-Vámpiros y Ángel, entre otras series) convenció de alguna manera a la productora que le permitieran rodar la película para completar y cerrar la historia. Aunque sigue la línea de serie, tanto en estética como personajes e historia, la película se mantiene de manera independiente perfectamente, por lo que no es requisito ver la serie antes. Desde el principio, la película engancha con el misterio que envuelve a los hermanos Tam, y uno de lo grandes puntos de la película: un malo impecablemente pintado. Un hombre que oficialmente no existe, sin nombre ni rango, que no cuestiona ordenes, movido por una fe absoluta en que todo lo que hace es en beneficio de un bien mayor. Aparte de sus motivaciones, su inteligencia o sus creencias, es un hombre que, en un futuro tecnológico y avanzado, lucha con un katana. Y un guerrero luchando con una katana, que queréis que os diga: mola. Y mucho.

Una de las curiosidades de esta producción: las naves y las explosiones no suenan en el espacio.

La película, al igual que la serie, está llena de comentarios irónicos, chistes, diálogos ingeniosos, algún giro y acción inesperada (si esperabas que Malcolm fuera un héroe, quizá la primera escena de la película te cambie esa opinión). La trama se centra en el misterio que envuelve a River Tam, y en la evolución personal de las creencias de Malcolm Reynolds. El metraje no está exento de buenas escenas de acción, como buena película de aventuras, con una batalla naval impresionante al final de la cinta. En conjunto, forma una película que recoge el testigo de todas las “operas espáciales”, dándole pinceladas de western, y modernizando el enfoque para centrarse en unos personajes carismáticos como pocos. En mi opinión, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Quizá alguno me tache de exagerado, pero desde la primera trilogía de StarWars (la antigua, vamos, la buena), he visto poco que llegue al nivel de Serenity. Recomendadísima.

Por cierto, para los que vieron la serie antes de la película, y detectan algunas cosas que no encajan, existe un comic (en realidad, dos números) que rellena ese vacio y narra los hechos ocurridos desde el fin de la serie y el comienzo de la película. Pero eso quizá merezca otra entrada. votar